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sábado, 22 de junio de 2013

"Recuerdos"

Al perder de vista a Julio, Susan se puso sus auriculares y comenzó a escuchar la radio, le apetecía abstraerse y dejar de pensar.
Cuando llego a su piso, abrió la puerta y al ver que aún no había llegado nadie se dirigió a su habitación, aún tenía muchas cosas que ordenar y muchos recuerdos que guardar donde no pudiera verlos.
Había sido un verano intenso, tanto que su cabeza no podía procesar todo lo sucedido en tan poco tiempo. En ese instante Susan inspiro profundamente, se tumbo en su cama aún desecha, cerró los ojos y expulsó todo el aire que estaba conteniendo, como si de esa manera pudiera alejar sus recuerdos.
Pero no lo consiguió...
Febrero de 2011
Era un día más como otro cualquiera Susan había ido a ver a su novio Hugo, llevaban 6 años juntos y ese año iban a dar el paso de irse a vivir juntos, al fin y al cabo Susan tenía 22 años y Hugo 23, se conocían desde el instituto y llevaban mucho tiempo juntos pero al ser de diferentes pueblos últimamente apenas podían pasar tiempo solos, y como Hugo estudiaba fuera verse era una tarea complicada.
Hugo era un chico moreno, con ojos verdes, labios carnosos, complexión delgada, era un chico atractivo, pero lo que más atrajo a Susan desde el primer día que lo vio fue la fuerza de su mirada, tenía "algo" ella aún no sabía "el que", que lo hacía especial frente a los demás, que lograba destacar y hacer que con una mirada se derritiera o se le pusieran de punta cada uno de los vellos de su cuerpo, era un chico muy intenso. Cada día junto a él era como una Odisea, nunca se aburrían, si era cierto que con el tiempo, ambos se habían acostumbrado a la presencia del otro, y la mayor parte del tiempo lo pasaban discutiendo, pero Susan no concebía la idea de una vida sin él, se lo imaginaba como el futuro padre de sus hijos, y lo aceptaba tanto con sus defectos como sus virtudes.
Hacía ya tres años que Hugo estaba estudiando arquitectura en Sevilla, al principio cuando ambos dejaron el instituto, les costo separarse el uno del otro.
Hugo se quedo en su pueblo cuidando de su padre y su madre, era hijo único y a su padre le habían diagnosticado leucemia a causa de ello su madre se encontraba muy mal, y no era el momento oportuno para irse de su casa y dejarlos solos, así que comenzó a trabajar como camarero para poder pagar las facturas y estar con su familia.
Hugo no llevaba bien el tema de que Susan estuviera en Córdoba, él decía que no era celoso, pero se moría si se imaginaba que ella salía de fiesta y podía encontrar a otro hombre mejor que él. Así que las discusiones eran muy frecuentes, y por respeto Susan decidía no salir, porque pensaba que la situación de Hugo era ya lo bastante complicada como para agravarla más con tonterias de ese tipo, al fin y al cabo no consideraba que se perdiera mucho.
El segundo año la situación se había tranquilizado un poco a principios de septiembre el padre de Hugo definitivamente dejo de sufrir y se marchó, Susan tuvo que sacar fuerzas de donde no las tenía para demostrarle a Hugo que todos los días existía un nuevo motivo por el que luchar, y su madre que siempre había tenido una conexión muy especial con él, fortaleció ese vinculo y de ninguna de las maneras iba a permitir que Susan le arrebatara a su hijo.
Fueron tiempos muy difíciles para ella porque sentía que estaba viviendo cosas que no deberían pasarle a una persona de 19 años. Quería con locura a Hugo pero cada vez había más y más trabas y él no le daba el lugar que le correspondía.

Las amigas de Susan: Ana (la había conocido en su clase y compartía piso con ella tenía tres años más que Susan y se era su consejera más experimentada) y Miranda (que era más que una amiga la conocía desde que tenía uso de razón era como su hermana, ella era un año más pequeña que Susan y siempre iban a todos lados juntas, sobre todo en verano, porque con el tema de la diferencia de edad, nunca podían estar juntas durante el curso, porque acaban en diferentes colegios). Siempre le decían que él la quería,(cuando ella lo ponía en duda) el problema era que no sabia demostrarlo, y quizás el todo lo que les ocurría era, porque todo ocurrió demasiado pronto y sencillamente no era el tiempo para que ellos pudieran estar juntos.

Pasados esos años Susan al fin consiguió su título de técnico de laboratorio y Hugo comenzó a estudiar.

Hacía dos años que Susan tuvo que hacer un parón en sus estudios porque la economía no le permitía seguir hacía delante, desgraciadamente aunque fuese compartiendo piso la beca de estudiantes tardaba en llegar y sin apoyo financiero por partes de sus padres era imposible continuar.

Así que tras dos años sus esperanzas por continuar estudiando iban mermando.
El primer año había sido horrible, la crisis que azotaba al país estaba presente en todas las casas, y en la suya aparte de la economía también estaba afectando al carácter de su padre, y la convivencia con el se estaba haciendo insostenible.

Susan decidió que no era momento para rendirse y que debía irse de allí cuanto antes, pues su relación con su padre no solo la afectaba a ella, también notaba como las discusiones que mantenía con él, al final siempre hacían llorar a su madre y ya estaba cansada de esa escena. 
Por lo que  con perseverancia y tras insistirle miles de veces a sus conocidos para que la recomendaran había conseguido un trabajo como niñera, el sueldo no era gran cosa ganaría solo 300€ al mes, y debía estar en condición de interna, no era ninguna ganga pero lo prefería a estar aguantando insultos y reproches  constantemente, al menos así se sentiría algo útil y valorada.
Estaba claro que no era el trabajo de sus sueños de echo no tenía claro aún si le gustaban los niños, las experiencias que había tenido veranos anteriores dándoles clases particulares a niños de la ESO dejaban mucho que desear. Lo bueno es que solo era un niño y tenía 5 años, así que la pobre crédula pensó que lo podría manejar con facilidad.
Al principio todo era color rosa, la familia era muy amable con ella y la trataban como a una más, el padre nunca estaba en casa y las dos hermanas del pequeño, que eran gemelas tenían 15 años por lo que como cualquier adolescente, se pasaban las horas encerradas en su  habitación o en la calle con sus amigas.  
La madre sufría depresión, fibromialgia  y acababan de operarla de una hernia discal,  los tratamientos que le mandaban eran demasiado fuertes, por lo que se pasaba el día durmiendo y no salía a la calle, y con el paso del tiempo cada vez le estaba cogiendo  más aversión a salir. Por eso que la necesitaban a ella, porque no se sentía con fuerzas de cuidar a su hijo.

El niño era  travieso, lo normal a su edad y teniendo en cuenta que era  hiperactivo... pero  Susan pensaba que era normal que lo consideraran travieso, si al pobre no lo sacaban de casa. Allí no paraba quieto y siempre estaba maquinando un plan para "hacer el mal". Ella lo definía como "el pequeño monstruo", siempre que estaba callado Susan temía por lo que podría haber roto o hecho esa vez. Así que para compensar toda esa energía en exceso decidió infundirle una rutina, se documento sobre el tema y llego a la conclusión que lo único que necesitaba el pequeño era quemar toda esa energía en exceso.
Susan se  lo llevaba todas las tardes después de la comida al parque y lo llevaba a dar largos paseos hasta que el niño se cansaba de correr y le decía que ya no podía más. Al final en la vuelta a casa siempre acababa llevándolo en la espalda montado a "caballito".
El primer mes de contacto fue genial al cobrar Susan decidió apuntarse a la autoescuela para sacarse el carnet de conducir así aprovecharía las mañanas, mientras el niño estaba en el colegio. También había comprado bajo la insistencia de Hugo los libros para prepararse las oposiciones. Le encantaba el trabajo en el laboratorio y como las cosas en la bolsa estaban un poco jodidas, pensó que  con todo ese tiempo libre para estudiar quizás podría obtener una plaza.

Otro de sus puntos a favor es que ahora vivía en el mismo pueblo que Hugo así que cuando el fin de semana el volvía de Sevilla, ella se tomaba sus dos días libres y los pasaba con él, sin necesidad de estar preocupados por el transporte, por el momento todo iba perfecto hasta que... En el segundo mes las cosas empezaron a torcerse, la jefa había tenido un problema económico, ya que a su marido no le pagaron lo que le correspondía, por tanto carecían del dinero que debían pagarle en su totalidad a Susan. Le prometieron pagárselo poco a poco.

Paso un mes más y Susan no solo tenía que cuidar del niño, ahora también se ocupaba de hacer la comida y de las tareas del hogar y solo cobró 100€ de los 600€ que debía tener en ese instante en su posesión . Cuando al fin se armo de valor para pedirle el dinero a su jefa, esta le echo en cara que estaba viviendo a su costa y que de no ser por ella en ese momento estaría en la calle porque su padre no quería que Susan estuviera en su casa.

Hasta ahora estaba aguantando allí porque para las clases de autoescuela no se tenía que desplazar y era todo más cómodo, pero ahora sin dinero no podía acabar de sacarse las clases prácticas y ya no era bienvenida en aquella casa. Ese día cogió las maletas y se fue de allí, no quiso despedirse del pequeño porque en esos tres meses le había cogido mucho cariño, así que dejó las cosas tal y como estaban y no miró hacia atrás.

"El flechazo de Susan"

Pasados unos minutos la clase llego a su fin. Susan se estaba demorando en meter apenas un par de folios en su carpeta roja y un bolígrafo Bic de color azul en su bolso. Ese día se había llevado pocas cosas a clase, en cierto modo, por no ir con las manos vacías, aunque sabía de ante mano que no iba a escribir en ellos más que un par de direcciones de correo. Las cuales encontraría en la plataforma virtual de la universidad.
Mientras estaba ensimismada en su tarea, perdiendo el tiempo para retrasar el momento incomodo, noto como alguien se colocaba delante de ella.
Al levantar la mirada vio a Julio delante de ella, con una gran sonrisa que mostraba sus bonitos dientes.
"Visto desde esta distancia, este hombre tiene varios puntos a su favor" (pensó Susan). ¡Mierda! Seguro que mi cara tiene que estar del color de mi carpeta. Solo espero que no se haya dado cuenta él, "¡Susan, no seas ingenua!" claro que se ha dado cuenta si estas dos palmos de distancia.

- Susana.

- ¿Si?

- ¿No pensabas hablar conmigo?

- Sii, sii, solo es que estaba recogiendo ¿De que quería hablar conmigo?

- De tu respuesta de hoy, la verdad es que me ha sorprendido, no suelo escuchar contestaciones como esa el primer día de clase.

- Si, bueno... aún no me conoce, pero le aseguro que tengo el gran defecto de no poder retener las palabras que pasan por mi mente, después cuando tomó conciencia de lo que estoy haciendo, me arrepiento y me muero de vergüenza.

- ¿Vergüenza? ¿porque? no deberías sentirte avergonzada por expresar lo que piensas, ser una persona espontánea es bueno.

- Si usted lo dice...

- Claro mujer y no me hables de usted, por favor.

¡Dios mío! ¿Qué tiene este hombre? produce en mi algo... inusual, el aroma de su perfume embriaga cada uno de mis sentidos.
Y cada vez que me dedicaba una sonrisa, puedo notar como mis mejillas arden, mientras lo estaba mirando de arriba a abajo, me detuve en la belleza de sus ojos azules, me recordaron al color del mar abierto, un azul profundo, que contrastaba a la perfección con su pelo moreno un poco largo, que le daba un aire más despreocupado e informal. Su piel aún estaba bronceada por el sol del verano, que ya se había marchado.
A esta distancia juraría que hasta podía percibir el olor del after shave que había utilizado Julio esa misma mañana.
Me pregunto ¿Que edad tendrá este hombre?

En ese momento Susan tomó conciencia de que llevaba demasiado tiempo embelesada mirándolo.


- ¿Te ocurre algo?

- ¡NO! Si no le importa... yo prefiero que me llame Susan, me gusta más. (Mierda creo que ese ¡no! a sonado muy exaltado, ¿se habrá dado cuenta que estaba en mis ensoñaciones? ¡Que vergüenza!¡Definitivamente hoy no es mi día!)

- De acuerdo no te preocupes, Susan (Julio alargo la mano a modo de saludo y ella le respondió con el mismo gesto). Espero poder seguir conociendo esa faceta espontánea tuya, ahora te dejaré que estoy seguro de que tendrás una agenda atareada, al ser tu primer día...

- La verdad es que en cierto modo, si que tengo que hacer bastantes cosas, aún no he acabado de adaptarme a mi nuevo piso.

- ¿No eres de aquí?

- Soy de un pueblo... y apenas aterrice ayer y aún no me ha dado tiempo a instalarme, ni de conocer a mis compañeras de piso.

-  ¿Aterrizaste? ¿Qué has estado de vacaciones hasta ahora?

Susan comenzó a salir de su fila, miró con el rabillo del ojo y vio como Julio descendía las escaleras con ella.

Cuando llegaron abajo, Julio se paro en su mesa recogió su maletín y la acompañó hacia la puerta.
¿Qué pretende? ¿Acaso no se acaba de despedir de mi? Supongo que serán cosas mías y solo esta intentando ser amable.
Susan debería haber cortado la conversación en ese momento y haberse ido, pero sin saber porque, ese hombre ejercía sobre ella un poder de atracción, similar al que sienten los mosquitos por la luz. Era tan atrayente  que Susan no podía dejar de hablar con él. 

- Si acabo de llegar de Barcelona, y no, no han sido vacaciones precisamente, más bien trabajo.

- ¡Ah! que interesante ¿y de que trabajas?

- Pues de lo que salga, en los tiempos que corren no me puedo poner "quisquillosa".

- Eso esta muy bien y... ¿de que te gustaría trabajar en realidad?

-¡Uf! esa es la pregunta, tengo varias cosas en mente la verdad, pero el futuro es algo incierto y con el tiempo pues ya se vera por lo que me decanto.


Susan había entrado en la facultad de enfermería porque tras intentar estudiar el grado de biomedicina las notas se quedaron muy por encima de sus posibilidades, por lo que se informo sobre las especialidades que se podían escoger desde el grado de enfermería y al darse cuenta que podía tener una oportunidad en la investigación, decidió aventurarse, no le acababa de convencer el trabajo que debería desempeñar durante las prácticas, pero tampoco lo consideraba como un trabajo imposible, le gustaba ayudar a la gente. La hacia sentirse mejor persona así que, ¿Porqué no?

- Ya bueno la teoría esta muy bien, pero ¿Y en la práctica?
- En la práctica, me encantaría dedicarme a la investigación.
- Es algo bastante inusual...
- Si ya se que la mayoría de las personas que están aquí prefieren ser matronas, pero veo que eso es lo común, y no me gustaría que se me viese como una más... ¿no se si me entiende?
- Si, perfectamente.
- Me gusta poder diferenciarme del resto, aunque se perfectamente que lo quiero hacer lo hace ya bastante gente ¿De que te ríes?

Cuando Susan lo miro, él estaba mirando al suelo y se estaba riendo, con una risa silenciosa apenas apreciable.

- Nada.
- ¿Nada? Pues nadie se ríe de ¡Nada!
- Es solo que te lías mucho, para explicar cualquier cosa que sería muy simple, tu la haces compleja.
- ¡Me acabas de dejar K.O! ¿Para que preguntas, si luego te ríes de mi?
- ¡Oh, no! lo siento no era mi intención es solo que me hacia gracia la manera que tienes de expresarte, pero me pareces una chica muy interesante, no te lo tomes a mal.
- Para ser psicólogo que poco tacto tienes a veces ¿No crees?
- Si, tu hablas demasiado rápido sin procesar lo que piensas y yo tengo poco tacto.
- ¿Se esta metiendo conmigo profesor?

Julio comenzó a reírse ¿Me esta acusando de algo señorita Susan?

- ¡Oh muy hábil señor Espineda! responde a la pregunta con otra pregunta, sabe mi abuela siempre me decía que no hablara con tres tipos de personas.
- ¡Ah! ¿Si? ¿Con cuales si puede saberse?
- Pues con extraños, con policías y con psicólogos.
- Una mujer inteligente su abuela.
- ¡Lo se!

Ambos comenzaron a reírse y sin darse cuenta llegaron a la puerta de la facultad.

- ¿Por sonde se va Susan?
- Yo me voy por aquí.
- Que pena, yo voy hacia el otro lado. Nos vemos mañana Susan, no faltes a clase ¡Adios!
- ¡Adiós!

¿Qué acaba de pasar? Juraría que me estoy volviendo loca.

Susan se dirigió hacia su casa sin saber muy bien porque se sentía tan cómoda hablando con ese hombre, que además era su profesor. Se había prometido a si misma, que después de lo que pasó última vez, mantendría la mente despejada hasta que no pusiera el resto de su vida en orden.

viernes, 21 de junio de 2013

24 de Septiembre de 2012



- ¡Buenos días! Me presentare, mi nombre es Julio Espineda y voy a ser vuestro profesor de psicología durante este cuatrimestre, cuando finalice este, me gustaría haber aprendido algo de ustedes. Y desearía que ustedes también os llevaseis un buen recuerdo mio, no me gusta enfocar esta asignatura como una más de las tantas que tendréis durante esta carrera. Busco que sea diferente, dinámica y que ante todo que aprendáis.

Y lo primero que me gustaría hacer es, es lanzaros la siguiente pregunta: ¿Quién de ustedes querría volver a ser niño otra vez?

En ese momento todos los alumnos de la clase comenzaron a mirarse unos a otros, el murmullo comenzó a hacerse incipiente, el profesor comenzó a mirar a la grada de la derecha y vio como los alumnos charlaban entre ellos contándose anécdotas de cuando eran pequeños. La grada de la izquierda también lo hacia, sin poder evitarlo en su rostro se dibujo una sonrisa de satisfacción al fin y al cabo, para la mayoría de las personas que estaban en esa sala era la primera vez que veían a la persona que estaba sentada a su lado, y con esa simple pregunta hubiera conseguido que se compartieran experiencias acercándolos más, lo llenaba de jubilo.

- ¡Bien! ¿Nadie me contesta? ya se que para la mayoría de vosotros, hace relativamente poco, ha sido el momento más estresante de vuestras vidas, con los exámenes de selectividad, pero les aseguro que eso no es nada comparado con lo que os queda por llegar.

Los alumnos que eran mayores comenzaron a reírse dándole la razón al profesor.

- Bueno, ya que nadie me contesta... tendré que elegir yo a alguien para que lo haga.

Se giro para la grada que estaba situada a su derecha y señalo a un muchacho que estaba sentado en la cuarta fila, justo en el centro. El pobre al notar todas las miradas puestas en él, se quiso esconder y pasar el testigo a su amigo, pero el profesor insistió que fuera él, el que contestara.

- Yo volvería a ser niño otra vez.

- ¿Porqué?

- Porque cuando eres pequeño, no existen las preocupaciones más allá de vacunarte cuando te pegan la peste o encontrar algún centimillo debajo del sofá para poder ir a comprar chuches.
(En ese momento el aula se torno con risas y miradas de añoranza al escuchar esas palabras, hasta Julio sonrió)

- Buena respuesta, ¿alguien tiene una opinión diferente?

En ese momento, no se porque, no me lo preguntéis porque a día de hoy aún me pregunto porque lo hice, pero si,  ¡YO! La inteligente que esta sentada en la grada de la derecha en el segundo asiento de la segunda fila, levante la mano.

- ¿Señorita? Muéstrele a la clase su opinión, si es tan amable.

De mis mejillas broto un ardor que a día de hoy aún estoy recordando, me hubiera sido un mero espectador más para poder ver, como mi rostro era de color carmín. En ese momento note como se posaban todas las miradas sobre mi, mi lengua se volvió pastosa me pesaba como si me estuviera impidiendo que pudiera hablar, y mi garganta se seco, cual charco en el desierto. ¿PORQUÉ TENDRÉ QUE MOSTRAR MI OPINIÓN SIEMPRE Y NO PODRE ESTARME CALLADA?

- Si me dieran la opción de elegir entre volver hacia atrás y quedarme donde estoy ahora, erigiría sin duda alguna quedarme tal y como estoy. La infancia esta bien, comparto con todos que es la mejor época de cualquier persona que se precie y haya tenido la suerte de vivir con una buena familia. Pero sin duda alguna me gusta más el presente. Esta claro que a partir de ahora el camino será arduo y estará lleno de baches. Pero que clase de vida seria si no hubiera complicaciones de vez en cuando. Para mi la etapa que nos queda por vivir es una de las mejores sin duda. Estamos en la época de cometer errores de rectificarlos y volver a tropezar una y mil veces con la misma piedra. De poder salir a las 10 de la noche y recogerte al día siguiente a las 10 de la mañana, de conocer a buenas personas que nos acompañaran en el camino dejándonos recuerdos inolvidables y a otras malas que nos darán lecciones, enseñándonos ha aprender de nuestros errores.
Sin duda alguna tengo ganas de vivir mil y una experiencias más. El pasado fue bonito, pero el futuro es el presente que aún esta por determinar.

En ese momento mire para el profesor y lo vi con la boca entreabierta ¿Se había quedado impresionado? De repente alguien comenzó a dar palmas y el resto lo siguieron. Os podéis imaginar mi bochorno, os puedo asegurar que si hubiera habido un agujero profundo donde poder esconderme, lo hubiera echo, ODIO ser el centro de atención. Y mi cara sin duda era un poema.

- ¿Cuál es su nombre señorita?

- Su, Su, Susana (mierda y encima ahora tartamudeaba, lo que me faltaba).

- Susana, yo no lo podría haber expresado mejor.

- Gracias.

- A ti, por favor cuando acabe la clase me gustaría hablar contigo.

- De acuerdo.

¿Pero que querría? ¿Acaso no había pasado suficiente vergüenza por hoy? Lo único que me apetecía en ese momento era salir corriendo de allí y no quedarme un rato más a hablar con ese hombre.

jueves, 20 de junio de 2013

introducción

Hoy es una de esas noches en las que cuando intentas conciliar el sueño lo único que consigues es que pasen mil ideas por tu cabeza, evitando que llegue de una vez Morfeo y te induzca el sueño que tantas ganas tienes de conciliar...

En una de estas ideas e decidido de una vez por todas "hacerlo". Voy a atreverme a contar "la historia"...

No la considero diferente, es una historia más de tantas pero para mi es especial, cuenta el paso de como una chica corriente, con inquietudes e intereses un tantos distintos al resto consiguió abrir los ojos y liberarse de esas cadenas que tanto la oprimían para conseguir su ansiada libertad.

(Espero vuestros comentarios).

¡¡Mil gracias!!

Presentación



Hoy es uno de esos días en los que tan solo me apetece encerrarme en mi habitación, poner la música al máximo volumen y no tener que pensar en nada más.
Posiblemente sepáis de lo que os hablo porque creo que todos hemos sufrido días así en los que tan solo quieres ser tu contra el mundo. Hoy es el día en el que da igual que caiga una bomba ahí fuera y los mande a todos a tomar por culo.
¡Que mas da! Lo único importante hoy es que no se acaben los minutos del spotify, para que esta música no me deja oír mis pensamientos, lo dejare todo en manos de esta canción: "Let her go" solo quiero que inunde mis sentidos y me haga perderme, allá a donde quiera que me lleve el sonido envolvente de su música.

El ¿porque? de mi cabreo existencial "jajaja" (no nos conocemos de tanto para que comience a contaros mi vida).
Eso lo dejare como tarea pendiente...
Pero me gustaría compartir con ustedes que este año aprendí a que no es oro todo lo que reluce.
Que si hay algo a lo que verdaderamente le tendría que dar importancia es a dejarme guiar más por mi intuición.
Que no es bueno confiar tanto en la gente que se escudan en mostrarte solo una cara de la moneda y cuya baza favorita es jugar siempre con los sentimientos y aprovecharse de la pena, consiguiendo así todos sus propósitos.
Mientras tú, que tu único delito fue creer en esa persona, al darte cuenta de la realidad te quedas vacío,  sentado en el resquicio de la ventana una tarde de lluvia mirando como las gotas se resbalan por el cristal.
He de decir que en estos tiempos que corren quien crea que su vida es una injusticia, lo único que debe hacer es luchar por lo que cree, y no dejarse llevar por la corriente de desesperación que nubla últimamente el ambiente, cerrando la puerta a las esperanzas futuras.

Hay que intentar siempre encontrar la olla de oro al final del arco-iris, en esta vida nada es imposible, a no ser que quieras rendirte antes de tu primera caída.

No te diré que sea fácil, pero... ¿Acaso algo lo es?

Esta claro que a todos nos gusta quejarnos, pero si hay un echo verídico en esta historia, es que cada persona es poseedora de su propia suerte, ¡estoy convencida de ello!

No  os voy a engañar diciéndoos que las personas que mantienen una actitud positiva ante los problemas, no les suceden nunca situaciones adversas, porque eso es imposible, pero si tendrán la capacidad para continuar hacia delante y ver esa luz al final del túnel que les haga olvidar todo lo demás.

La mejor filosofía que puedes tener en esta vida es: " Creer en ti mismo" si tu no lo haces te aseguro que nadie lo hará.

Dicho esto me despediré por hoy creo que ya he cerrado los ojos suficiente tiempo por hoy... viendo el día tan esplendido que hace ahí afuera quien sabe... ¡Quizás hoy sea "él día"! Ese día que todos esperamos que llegue alguna vez, cambiando por completo todo lo que creíamos saber hasta ese instante. (Ya sabes a que día me refiero). No sirve de nada mantener esta actitud tan estúpida "que la vida son dos días", (y uno de ellos estará lloviendo).

Pd: "Vive y se feliz".