Vistas de página en total

sábado, 22 de junio de 2013

"El flechazo de Susan"

Pasados unos minutos la clase llego a su fin. Susan se estaba demorando en meter apenas un par de folios en su carpeta roja y un bolígrafo Bic de color azul en su bolso. Ese día se había llevado pocas cosas a clase, en cierto modo, por no ir con las manos vacías, aunque sabía de ante mano que no iba a escribir en ellos más que un par de direcciones de correo. Las cuales encontraría en la plataforma virtual de la universidad.
Mientras estaba ensimismada en su tarea, perdiendo el tiempo para retrasar el momento incomodo, noto como alguien se colocaba delante de ella.
Al levantar la mirada vio a Julio delante de ella, con una gran sonrisa que mostraba sus bonitos dientes.
"Visto desde esta distancia, este hombre tiene varios puntos a su favor" (pensó Susan). ¡Mierda! Seguro que mi cara tiene que estar del color de mi carpeta. Solo espero que no se haya dado cuenta él, "¡Susan, no seas ingenua!" claro que se ha dado cuenta si estas dos palmos de distancia.

- Susana.

- ¿Si?

- ¿No pensabas hablar conmigo?

- Sii, sii, solo es que estaba recogiendo ¿De que quería hablar conmigo?

- De tu respuesta de hoy, la verdad es que me ha sorprendido, no suelo escuchar contestaciones como esa el primer día de clase.

- Si, bueno... aún no me conoce, pero le aseguro que tengo el gran defecto de no poder retener las palabras que pasan por mi mente, después cuando tomó conciencia de lo que estoy haciendo, me arrepiento y me muero de vergüenza.

- ¿Vergüenza? ¿porque? no deberías sentirte avergonzada por expresar lo que piensas, ser una persona espontánea es bueno.

- Si usted lo dice...

- Claro mujer y no me hables de usted, por favor.

¡Dios mío! ¿Qué tiene este hombre? produce en mi algo... inusual, el aroma de su perfume embriaga cada uno de mis sentidos.
Y cada vez que me dedicaba una sonrisa, puedo notar como mis mejillas arden, mientras lo estaba mirando de arriba a abajo, me detuve en la belleza de sus ojos azules, me recordaron al color del mar abierto, un azul profundo, que contrastaba a la perfección con su pelo moreno un poco largo, que le daba un aire más despreocupado e informal. Su piel aún estaba bronceada por el sol del verano, que ya se había marchado.
A esta distancia juraría que hasta podía percibir el olor del after shave que había utilizado Julio esa misma mañana.
Me pregunto ¿Que edad tendrá este hombre?

En ese momento Susan tomó conciencia de que llevaba demasiado tiempo embelesada mirándolo.


- ¿Te ocurre algo?

- ¡NO! Si no le importa... yo prefiero que me llame Susan, me gusta más. (Mierda creo que ese ¡no! a sonado muy exaltado, ¿se habrá dado cuenta que estaba en mis ensoñaciones? ¡Que vergüenza!¡Definitivamente hoy no es mi día!)

- De acuerdo no te preocupes, Susan (Julio alargo la mano a modo de saludo y ella le respondió con el mismo gesto). Espero poder seguir conociendo esa faceta espontánea tuya, ahora te dejaré que estoy seguro de que tendrás una agenda atareada, al ser tu primer día...

- La verdad es que en cierto modo, si que tengo que hacer bastantes cosas, aún no he acabado de adaptarme a mi nuevo piso.

- ¿No eres de aquí?

- Soy de un pueblo... y apenas aterrice ayer y aún no me ha dado tiempo a instalarme, ni de conocer a mis compañeras de piso.

-  ¿Aterrizaste? ¿Qué has estado de vacaciones hasta ahora?

Susan comenzó a salir de su fila, miró con el rabillo del ojo y vio como Julio descendía las escaleras con ella.

Cuando llegaron abajo, Julio se paro en su mesa recogió su maletín y la acompañó hacia la puerta.
¿Qué pretende? ¿Acaso no se acaba de despedir de mi? Supongo que serán cosas mías y solo esta intentando ser amable.
Susan debería haber cortado la conversación en ese momento y haberse ido, pero sin saber porque, ese hombre ejercía sobre ella un poder de atracción, similar al que sienten los mosquitos por la luz. Era tan atrayente  que Susan no podía dejar de hablar con él. 

- Si acabo de llegar de Barcelona, y no, no han sido vacaciones precisamente, más bien trabajo.

- ¡Ah! que interesante ¿y de que trabajas?

- Pues de lo que salga, en los tiempos que corren no me puedo poner "quisquillosa".

- Eso esta muy bien y... ¿de que te gustaría trabajar en realidad?

-¡Uf! esa es la pregunta, tengo varias cosas en mente la verdad, pero el futuro es algo incierto y con el tiempo pues ya se vera por lo que me decanto.


Susan había entrado en la facultad de enfermería porque tras intentar estudiar el grado de biomedicina las notas se quedaron muy por encima de sus posibilidades, por lo que se informo sobre las especialidades que se podían escoger desde el grado de enfermería y al darse cuenta que podía tener una oportunidad en la investigación, decidió aventurarse, no le acababa de convencer el trabajo que debería desempeñar durante las prácticas, pero tampoco lo consideraba como un trabajo imposible, le gustaba ayudar a la gente. La hacia sentirse mejor persona así que, ¿Porqué no?

- Ya bueno la teoría esta muy bien, pero ¿Y en la práctica?
- En la práctica, me encantaría dedicarme a la investigación.
- Es algo bastante inusual...
- Si ya se que la mayoría de las personas que están aquí prefieren ser matronas, pero veo que eso es lo común, y no me gustaría que se me viese como una más... ¿no se si me entiende?
- Si, perfectamente.
- Me gusta poder diferenciarme del resto, aunque se perfectamente que lo quiero hacer lo hace ya bastante gente ¿De que te ríes?

Cuando Susan lo miro, él estaba mirando al suelo y se estaba riendo, con una risa silenciosa apenas apreciable.

- Nada.
- ¿Nada? Pues nadie se ríe de ¡Nada!
- Es solo que te lías mucho, para explicar cualquier cosa que sería muy simple, tu la haces compleja.
- ¡Me acabas de dejar K.O! ¿Para que preguntas, si luego te ríes de mi?
- ¡Oh, no! lo siento no era mi intención es solo que me hacia gracia la manera que tienes de expresarte, pero me pareces una chica muy interesante, no te lo tomes a mal.
- Para ser psicólogo que poco tacto tienes a veces ¿No crees?
- Si, tu hablas demasiado rápido sin procesar lo que piensas y yo tengo poco tacto.
- ¿Se esta metiendo conmigo profesor?

Julio comenzó a reírse ¿Me esta acusando de algo señorita Susan?

- ¡Oh muy hábil señor Espineda! responde a la pregunta con otra pregunta, sabe mi abuela siempre me decía que no hablara con tres tipos de personas.
- ¡Ah! ¿Si? ¿Con cuales si puede saberse?
- Pues con extraños, con policías y con psicólogos.
- Una mujer inteligente su abuela.
- ¡Lo se!

Ambos comenzaron a reírse y sin darse cuenta llegaron a la puerta de la facultad.

- ¿Por sonde se va Susan?
- Yo me voy por aquí.
- Que pena, yo voy hacia el otro lado. Nos vemos mañana Susan, no faltes a clase ¡Adios!
- ¡Adiós!

¿Qué acaba de pasar? Juraría que me estoy volviendo loca.

Susan se dirigió hacia su casa sin saber muy bien porque se sentía tan cómoda hablando con ese hombre, que además era su profesor. Se había prometido a si misma, que después de lo que pasó última vez, mantendría la mente despejada hasta que no pusiera el resto de su vida en orden.

No hay comentarios:

Publicar un comentario