Al perder de vista a Julio, Susan se puso sus auriculares y comenzó a escuchar la radio, le apetecía abstraerse y dejar de pensar.
Cuando llego a su piso, abrió la puerta y al ver que aún no había llegado nadie se dirigió a su habitación, aún tenía muchas cosas que ordenar y muchos recuerdos que guardar donde no pudiera verlos.
Había sido un verano intenso, tanto que su cabeza no podía procesar todo lo sucedido en tan poco tiempo. En ese instante Susan inspiro profundamente, se tumbo en su cama aún desecha, cerró los ojos y expulsó todo el aire que estaba conteniendo, como si de esa manera pudiera alejar sus recuerdos.
Pero no lo consiguió...
Febrero de 2011
Era un día más como otro cualquiera Susan había ido a ver a su novio Hugo, llevaban 6 años juntos y ese año iban a dar el paso de irse a vivir juntos, al fin y al cabo Susan tenía 22 años y Hugo 23, se conocían desde el instituto y llevaban mucho tiempo juntos pero al ser de diferentes pueblos últimamente apenas podían pasar tiempo solos, y como Hugo estudiaba fuera verse era una tarea complicada.
Hugo era un chico moreno, con ojos verdes, labios carnosos, complexión delgada, era un chico atractivo, pero lo que más atrajo a Susan desde el primer día que lo vio fue la fuerza de su mirada, tenía "algo" ella aún no sabía "el que", que lo hacía especial frente a los demás, que lograba destacar y hacer que con una mirada se derritiera o se le pusieran de punta cada uno de los vellos de su cuerpo, era un chico muy intenso. Cada día junto a él era como una Odisea, nunca se aburrían, si era cierto que con el tiempo, ambos se habían acostumbrado a la presencia del otro, y la mayor parte del tiempo lo pasaban discutiendo, pero Susan no concebía la idea de una vida sin él, se lo imaginaba como el futuro padre de sus hijos, y lo aceptaba tanto con sus defectos como sus virtudes.
Hacía ya tres años que Hugo estaba estudiando arquitectura en Sevilla, al principio cuando ambos dejaron el instituto, les costo separarse el uno del otro.
Hugo se quedo en su pueblo cuidando de su padre y su madre, era hijo único y a su padre le habían diagnosticado leucemia a causa de ello su madre se encontraba muy mal, y no era el momento oportuno para irse de su casa y dejarlos solos, así que comenzó a trabajar como camarero para poder pagar las facturas y estar con su familia.
Hugo no llevaba bien el tema de que Susan estuviera en Córdoba, él decía que no era celoso, pero se moría si se imaginaba que ella salía de fiesta y podía encontrar a otro hombre mejor que él. Así que las discusiones eran muy frecuentes, y por respeto Susan decidía no salir, porque pensaba que la situación de Hugo era ya lo bastante complicada como para agravarla más con tonterias de ese tipo, al fin y al cabo no consideraba que se perdiera mucho.
El segundo año la situación se había tranquilizado un poco a principios de septiembre el padre de Hugo definitivamente dejo de sufrir y se marchó, Susan tuvo que sacar fuerzas de donde no las tenía para demostrarle a Hugo que todos los días existía un nuevo motivo por el que luchar, y su madre que siempre había tenido una conexión muy especial con él, fortaleció ese vinculo y de ninguna de las maneras iba a permitir que Susan le arrebatara a su hijo.
Fueron tiempos muy difíciles para ella porque sentía que estaba viviendo cosas que no deberían pasarle a una persona de 19 años. Quería con locura a Hugo pero cada vez había más y más trabas y él no le daba el lugar que le correspondía.
Las amigas de Susan: Ana (la había conocido en su clase y compartía piso con ella tenía tres años más que Susan y se era su consejera más experimentada) y Miranda (que era más que una amiga la conocía desde que tenía uso de razón era como su hermana, ella era un año más pequeña que Susan y siempre iban a todos lados juntas, sobre todo en verano, porque con el tema de la diferencia de edad, nunca podían estar juntas durante el curso, porque acaban en diferentes colegios). Siempre le decían que él la quería,(cuando ella lo ponía en duda) el problema era que no sabia demostrarlo, y quizás el todo lo que les ocurría era, porque todo ocurrió demasiado pronto y sencillamente no era el tiempo para que ellos pudieran estar juntos.
Pasados esos años Susan al fin consiguió su título de técnico de laboratorio y Hugo comenzó a estudiar.
Hacía dos años que Susan tuvo que hacer un parón en sus estudios porque la economía no le permitía seguir hacía delante, desgraciadamente aunque fuese compartiendo piso la beca de estudiantes tardaba en llegar y sin apoyo financiero por partes de sus padres era imposible continuar.
Así que tras dos años sus esperanzas por continuar estudiando iban mermando.
El primer año había sido horrible, la crisis que azotaba al país estaba presente en todas las casas, y en la suya aparte de la economía también estaba afectando al carácter de su padre, y la convivencia con el se estaba haciendo insostenible.
Susan decidió que no era momento para rendirse y que debía irse de allí cuanto antes, pues su relación con su padre no solo la afectaba a ella, también notaba como las discusiones que mantenía con él, al final siempre hacían llorar a su madre y ya estaba cansada de esa escena.
Por lo que con perseverancia y tras insistirle miles de veces a sus conocidos para que la recomendaran había conseguido un trabajo como niñera, el sueldo no era gran cosa ganaría solo 300€ al mes, y debía estar en condición de interna, no era ninguna ganga pero lo prefería a estar aguantando insultos y reproches constantemente, al menos así se sentiría algo útil y valorada.
Estaba claro que no era el trabajo de sus sueños de echo no tenía claro aún si le gustaban los niños, las experiencias que había tenido veranos anteriores dándoles clases particulares a niños de la ESO dejaban mucho que desear. Lo bueno es que solo era un niño y tenía 5 años, así que la pobre crédula pensó que lo podría manejar con facilidad.
Al principio todo era color rosa, la familia era muy amable con ella y la trataban como a una más, el padre nunca estaba en casa y las dos hermanas del pequeño, que eran gemelas tenían 15 años por lo que como cualquier adolescente, se pasaban las horas encerradas en su habitación o en la calle con sus amigas.
La madre sufría depresión, fibromialgia y acababan de operarla de una hernia discal, los tratamientos que le mandaban eran demasiado fuertes, por lo que se pasaba el día durmiendo y no salía a la calle, y con el paso del tiempo cada vez le estaba cogiendo más aversión a salir. Por eso que la necesitaban a ella, porque no se sentía con fuerzas de cuidar a su hijo.
El niño era travieso, lo normal a su edad y teniendo en cuenta que era hiperactivo... pero Susan pensaba que era normal que lo consideraran travieso, si al pobre no lo sacaban de casa. Allí no paraba quieto y siempre estaba maquinando un plan para "hacer el mal". Ella lo definía como "el pequeño monstruo", siempre que estaba callado Susan temía por lo que podría haber roto o hecho esa vez. Así que para compensar toda esa energía en exceso decidió infundirle una rutina, se documento sobre el tema y llego a la conclusión que lo único que necesitaba el pequeño era quemar toda esa energía en exceso.
Susan se lo llevaba todas las tardes después de la comida al parque y lo llevaba a dar largos paseos hasta que el niño se cansaba de correr y le decía que ya no podía más. Al final en la vuelta a casa siempre acababa llevándolo en la espalda montado a "caballito".
El primer mes de contacto fue genial al cobrar Susan decidió apuntarse a la autoescuela para sacarse el carnet de conducir así aprovecharía las mañanas, mientras el niño estaba en el colegio. También había comprado bajo la insistencia de Hugo los libros para prepararse las oposiciones. Le encantaba el trabajo en el laboratorio y como las cosas en la bolsa estaban un poco jodidas, pensó que con todo ese tiempo libre para estudiar quizás podría obtener una plaza.
Otro de sus puntos a favor es que ahora vivía en el mismo pueblo que Hugo así que cuando el fin de semana el volvía de Sevilla, ella se tomaba sus dos días libres y los pasaba con él, sin necesidad de estar preocupados por el transporte, por el momento todo iba perfecto hasta que... En el segundo mes las cosas empezaron a torcerse, la jefa había tenido un problema económico, ya que a su marido no le pagaron lo que le correspondía, por tanto carecían del dinero que debían pagarle en su totalidad a Susan. Le prometieron pagárselo poco a poco.
Paso un mes más y Susan no solo tenía que cuidar del niño, ahora también se ocupaba de hacer la comida y de las tareas del hogar y solo cobró 100€ de los 600€ que debía tener en ese instante en su posesión . Cuando al fin se armo de valor para pedirle el dinero a su jefa, esta le echo en cara que estaba viviendo a su costa y que de no ser por ella en ese momento estaría en la calle porque su padre no quería que Susan estuviera en su casa.
Hasta ahora estaba aguantando allí porque para las clases de autoescuela no se tenía que desplazar y era todo más cómodo, pero ahora sin dinero no podía acabar de sacarse las clases prácticas y ya no era bienvenida en aquella casa. Ese día cogió las maletas y se fue de allí, no quiso despedirse del pequeño porque en esos tres meses le había cogido mucho cariño, así que dejó las cosas tal y como estaban y no miró hacia atrás.
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