Cuando llego a su casa y le explicó lo sucedido a su padre se rió de ella y le recordó que la cantidad de veces que él le dijo que no iba a llegar a ninguna parte, Susan acepto todas sus críticas no tenía ganas de discutir, que sentido tenía, sabía perfectamente cómo sería el final de la conversación si ella respondía lo había vivido ya muchas veces desde que cumplió 16 años y él tomó la determinación de que ella tenía que trabajar para ganar dinero y entregárselo.
Cuando Susan le explicó que quería seguir estudiando puso el grito en el cielo, alegando que no tenía dinero para poder costearla. Desde entonces ella se había esforzado por sacar buenas notas e ir consiguiendo becas, no era una alumna de sobresalientes, nunca destacaba y no era por falta de esfuerzo, pero en ocasiones la presión, podía con ella.
Tras recibir la agotadora charla por parte de su padre, Susan era un mar de lágrimas, sentía que no podía más, el peso del día a día la hundía, en un mar de incertidumbre.
Con el paso de los días su actitud al igual que su vitalidad se fueron apagando, ahora siempre estaba triste y deprimida ya no sonreía, no tenía ganas de estudiar, la situación con Hugo cada vez era más tensa, en parte porque no podía entender como se sentía ella, al fin y al cabo, a él lo había apoyado siempre, y aunque se quejara tenía a una madre que lo ayudaría por encima de todo y gracias a ello ahora continuaba estudiando, tenía la vida de un chico de su edad estaba cumpliendo su sueño, tras pasar todas esas adversidades.
Con el paso de los días su actitud al igual que su vitalidad se fueron apagando, ahora siempre estaba triste y deprimida ya no sonreía, no tenía ganas de estudiar, la situación con Hugo cada vez era más tensa, en parte porque no podía entender como se sentía ella, al fin y al cabo, a él lo había apoyado siempre, y aunque se quejara tenía a una madre que lo ayudaría por encima de todo y gracias a ello ahora continuaba estudiando, tenía la vida de un chico de su edad estaba cumpliendo su sueño, tras pasar todas esas adversidades.
Ahora Susan notaba como él cada vez más se alejaba de ella, su actitud era diferente no se parecía en nada a la del chico del que ella se había enamorado años atrás, en gran parte lo entendía muy bien, no se puede mantener la misma actitud toda la vida, "la gente cambia" y es algo normal, todos tarde o temprano debemos aprender a madurar, y a crearnos nuestros propios valores, no esos que nos infunden nuestros padres desde que somos pequeños.
Susan miraba las redes sociales para estar comunicada con el mundo exterior y veía como poco a poco sus sueños se desvanecían. Todos los amigos que tenía estaban fuera continuando con sus vidas y labrando su futuro y Susan, sin embargo, seguía en el mismo lugar que siempre, se sentía enclaustrada en una torre, atrapada en un laberinto del que día tras día aunque intentara salir la iba empujando cada vez más hacia su interior.
La única persona que estaba en su misma situación era Ana, por eso pasaba la mayor parte del día hablando con ella por teléfono, ella si la entendía y la consolaba.
Ana se iba a presentar con ella a las oposiciones y justo cuando quedaba un mes para el examen, el ministerio dió la noticia de que se congelaba el plazo del examen, y sin más noticias, acabo esa etapa, ¿Ahora qué? Se preguntaba Susan, no tenía ni idea de como debía continuar su camino.
Decidió subir a su habitación, que se encontraba en la segunda planta de su casa. Con la única compañía de una palmera de chocolate y un paquete de filipinos, después de habérselos comido y tras llorar hasta que sus ojos irritados ya estaban cansados. Se levantó de la cama, se dirigió hacia el espejo que tenía junto al armario y al mirarse no se reconoció. Se levantó la camiseta y en ese mismo instante aborreció todo lo que veía, agarrándose la poco grasa que tenía en la barriga miró hacia el espejo y grito: " Es todo culpa tuya, puta foca, ¿No ves en lo que te estas convirtiendo? Por eso Hugo ya no quiere pasar tiempo contigo y siempre te llama "gorda", por eso no encuentras trabajo, porque no eres lo suficiente atractiva, como el resto de las dependientas... No das la talla ¿No lo ves?
Nunca olvidaría ese día eran las dos de la mañana sus padres ya estaban dormidos, como su casa era de dos plantas y su habitación estaba en la planta de arriba y el cuarto de baño se encontraba en la planta baja, bajo por las escaleras sin encender las luces y se dirigió hacia el cuarto de baño.
Nunca olvidaría ese día eran las dos de la mañana sus padres ya estaban dormidos, como su casa era de dos plantas y su habitación estaba en la planta de arriba y el cuarto de baño se encontraba en la planta baja, bajo por las escaleras sin encender las luces y se dirigió hacia el cuarto de baño.
Ese día Susan no era consciente de que los verdaderos problemas en su vida acababan de comenzar.
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