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viernes, 5 de julio de 2013

Ella abrió los ojos

Cuando abrió los ojos lo primero que hizo fue mirar el teléfono, eran las 12:30, miró el whatsapp, tenía un mensaje de Hugo. Simple, claro y conciso:

- Buenos días.

Al leerlo Susan resopló... ¿Se podía ser más soso? Ella le había escrito esa mañana un mensaje bastante amplio... Y el seguramente ni se abría molestado en leerlo tachándola de pesada, ¿Porqué pasa siempre lo mismo? Susan tenía la rara sensación de que era la única que se esforzaba en poner algo de romanticismo, Hugo, sin embargo, actuaba como si no le importara, como si ya estuviera acostumbrado a la situación, por lo que el paso de los días le resultaban indiferentes...
Ya apenas hablaban por teléfono por las noches, aquellas eternas conversaciones, entre risas y bromas se habían reducido a un "buenas noches"- ¿Qué tal el día? -¿Tienes algo que contarme? -No
-Pues hasta mañana...

Odiaba esa sensación, de que cada vez que lo llamara era como si lo estuviera molestando, porque él le daba a entender que era como una obligación a la que se habían acostumbrado desde que eran pequeños, a Susan eso la cabreaba de sobremanera, porque se supone que en una relación las cosas se deben hacer porque las sientes, y no por el mero hecho de que se hayan implantado en tu rutina.
¿Dónde estaba el amor? Porque ella que siempre se había considerado como una romántica empedernida, los últimos meses para poder encontrarlo y tener una idea ficticia de él, lo único que podía hacer era leer libros, y ver películas, de esa manera la mantenían distraída, le recordaban que el amor era el sentimiento más bello de este mundo, y despertaban un ápice de esperanza en ella, queriendo volver a encontrarlo.

Aunque cada día que pasaba el suyo iba muriendo poco a poco, Susan siempre ponía el mismo símil, y llevaba toda la razón del mundo. "El amor no es un sentimiento que se construya en un solo día, al igual que tampoco se puede perder en un día, son una serie de actos que van completando a dos personas, y las ayudan a entenderse mejor y a completar de uno la parte que le falta al otro, de esa misma manera, si no riegas tu amor día tras día como si fuera un hermoso jardín del que te tienes que sentir orgulloso, se secará. Y cuando quieras recuperarlo, ya será demasiado tarde para ello".

Y aunque se sentía culpable porque ayer se había ilusionado con otra persona que no era su pareja, fue consciente que de los veinte mensajes y 5 llamadas que le había hecho a Hugo el solo le había contestado a una, y su respuesta no fue del agrado de Susan, siempre ocupado... Ya no tenía tiempo para ella, y eso la hacía sentirse muy incomoda, y no quería ser un estorbo para nadie, así que por último desistió en su intento y pensó que si quería algo, pues ya daría él señales de vida, y para la no sorpresa de ella, solo le escribió un mensaje de buenas noches, al que no prestó mucha atención, porque estaba cansada de cabrearse.

Quizás tendría razón Hugo, quizás se estaba volviendo pesada, pero replanteándoselo mejor, era imposible, prácticamente siempre habían mantenido una relación a distancia, era lo normal entre ellos, y con la llegada del whatsapp, todo había empeorado, porque al parecer la ú¡nica función de Hugo era meterse en la aplicación para controlar las horas de conexión de Susan, ¿A qué venía tanto control? No quería hablar con ella, pero tampoco que ella hablara con los demás, y sinceramente ya se estaba cansando de ese jueguecito. Susan siempre había sido una persona "cabezota" pero Hugo era su debilidad, y siempre cedía ante sus peticiones. Pero ya se le hacía demasiado cuesta arriba, agachar la cabeza como una sumisa y continuar hacía delante, soportando recriminaciones y constantes críticas, ¡Ya no podía más! No se haría la ciega más veces, y  si él no ponía nada de su parte y no abría los ojos, ella tendría que tomar la decisión por él.

Susan había pasado los dos últimos años diciendo que no se veía con él, que estaba cansada de discusiones, de control, de dar constantemente explicaciones, en resumen: "De no ser libre", tener que pedir siempre permiso como si Hugo fuera su padre, la quemaba por dentro, sentía que cargaba con demasiado peso ya en su cansada espalda, y no tendría porque ser así, una relación no debería ser así...
Pero siempre que intentaba dar el paso y dejarlo pasa algo, y no se podían separar, pasaban una semana de luna de miel, y a la segunda vuelta a la rutina, las amonestaciones servían ya de poco, y los cambios eran imposibles.

Nadie puede someter, e imponer una idea a alguien, si esa persona no lo hace por si sola, quizás es, porque su manera de ser simplemente no es así, y no se trata de la persona que estamos buscando...

- ¿Qué tal la mañana?
- Pues ocupado, ¿No lo sabes ya? Deja de hacer siempre las mismas preguntas.
- Puf, ok entendido, te dejo tranquilo.
- Ok.

Susan en ese momento tenía unas ganas irrefrenables de chillar, y de ahogar a Hugo con la almohada ¡Maldito borde!
En ese momento recordó a Sergio, se metió en el chat de Apalabrados y leyó:

- ¡Buenos días enana! levántate ya que no son horas de seguir durmiendo que vas a juntar la mañana con la siesta ;).

Su corazón dio un vuelco, ¿Cómo era posible que aquella frase alegrara su mañana de esa manera?
No quería abrir los ojos y darse cuenta de lo que pasaba porque para ella, era más sencillo, seguir en lo conocido, que aventurarse y quedarse sola, aunque lo que estuviera en juego fuera su felicidad.

- ¡Buenos días dormilón! ¿Haciendo referencia al osito que llevas dentro? jeje
- Cualquiera diría que anoche estuviste despierta hasta las tantas jajaja
- ¡Que vá! estaba durmiendo plácidamente, y tuve un sueño muy bonito.
- ¿Ah si? ¿De que trataba?
- Si te lo contara tendría que matarte... :)
- jajaja FANFARRONA
-FEO
- TONTA
- PAYASO
- ¡Oye! Que esa me dolió, que una niñata del tres al cuarto me dijera eso hirió mi corazoncito. :(
- ¡Ah! ¿Pero tu tienes de eso?
- Já Já Já.
- ¡Yo también te quiero! ;) ¡¡Picao!!
- Yo no me pico...
- Jajaja ¡Ni yooo! ¬¬
- ¡Anda niña ponte a limpiar o haz algo útil!
- Lo que me quedaba ya por ver... ¡Encima! ¿Qué eres machista?
- Jajaja no... La igualdad ante todo, pero he de reconocer, que yo no tengo tiempo para estar en mi casa, ni mi padre tampoco así que tenemos contratada a una señora que nos limpia.
- Jajaja ¡Que arte! Entonces tienes nivel, ¡madre mía!
- Si, bueno... a mi padre no le va mal, montó su empresa cuando era joven... y ahora pues tiene lo que quiere.
- Entonces, eres un ¡braguetazo!
- Jajaja el dinero lo tiene mi padre no yo, lo único que tengo yo es una hipoteca.
- ¿Tus padres que están separados?
- ¿Porqué lo preguntas?
- Porqué siempre los mencionas por separado, y en lo que respecta a tu casa siempre la mencionas como de tu padre...
-¡Chica lista!
- Observadora más bien.
- Si están separados.
- ¿Desde hace mucho?
- Desde que yo tenía 15 años.
- Entonces te pillo mayor.
- Si bueno, pero la adolescencia es una mala edad, y me metí donde no debía.
- ¿Y eso? ¿Fue una separación conflictiva?
- Si, yo diría que bastante, pero vamos lo típico... Mi padre engaño a mi madre con otra y  cuando mi madre se enteró, pues vivir en mi casa se volvió un infierno, las peleas eran constantes, mi hermana no era muy consiente de ello, porque era pequeña, así que supongo que yo me lleve la peor parte, mi padre dejó a mi madre con una mano delante y otra detrás y para mi eso fue algo imperdonable.
- Supongo que es normal que en ocasiones así nos pongamos siempre a favor de nuestras madres, porque al fin y al cabo son ellas las que tiran de nosotros.
- La verdad enana, es que yo en esa época me volví un rebelde sin causa, fui al trabajo de mi padre, buscando a esa mujer, la llame de todo... E incluso estuve una noche en el calabozo por robar, había perdido el norte completamente, y la gente con la que me juntaba, no eran buenas influencias que digamos...
- ¡Dios! ¿En serio? ¡Que fuerte!
- Jajaja ya te dije en una ocasión que yo no era bueno enana.
- Ya veo ya...¿Es por eso que nunca has tenido novia?
- ¿Porqué?
- Porque después de todo lo que pasaste con la separación de tus padres te dio miedo creer en el amor, y atarte, para evitar así que te hicieran daño.
- Puede ser, nunca me había parado a pensarlo, la verdad, pero me gusta demasiado la libertad como para perderla, veo a mis amigos que están con novias y al final todos acaban cambiando y yo no quiero que me pase eso.
- Es un proceso que se llama madurez, jajaja con tu edad lo más normal es que la gente se case, tenga hijos... Y no siga viviendo con sus padres. La verdad es que es muy raro, porque eres un chico interesante, un buen partido, eres guapo... No se que haces hablando con una persona como yo.
- ¿Cómo tú? No vuelvas a decir eso, si no quieres que m enfade, ya sabes lo que opino sobre el físico, no tiene más importancia, y la verdad ya querrían la mitad de las mujeres que he conocido tener una personalidad como la tuya.
- Quizás no has encontrado a una mujer con esta personalidad, porque tampoco la estabas buscando...
- Puede ser jejeje. ¡Deja de psicoanalizarme! Te he contado a ti más cosas en dos días que a amigos míos, que conozco de toda la vida, no se porque pero me transmites mucha confianza.
- A mi me pasa lo mismo, por lo menos veo que no soy la única a la que le pasa.
- ¡Que va! Si ayer estaba trabajando y te leía entre semáforo y semáforo, no se como no me la pegué, pero no se porque no podía dejar de hablarte, me paso algo raro, que no me había pasado antes...

A él también, madre mía entonces no eran imaginaciones de mi ya desvariada cabeza, él también lo ha sentido, en ese momento en la barriga de Susan comenzó a crecer un incipiente cosquilleo ¡No puede ser! ¡Mis mariposas han vuelto! ¡Creí que no volvería a sentir algo así jamás! En su rostro se dibujo una pánfila sonrisa, similar a la de una quinceañera enamorada. ¡No puede ser! ¡Esto no me está pasando! Se pellizcó para comprobar si estaba despierta.
¡Auu! Si no es mi imaginación, esta pasando de verdad.

- Maldita sea peque no me digas esas cosas.
- ¿Peque? Si soy 5 años mayor que tu jejeje
- Es a modo de cariño...
- Jejeje ¡Sabes! Quería preguntarte una cosa...
- Si, pregunta lo que quieras.
- ¿Tú estás bien con tu novio?
- Puf, yo creo que sí, a ver ahora no nos peleamos tanto, también puede ser porque ya no hablamos demasiado, pero si te soy sincera acaba de pasarme algo contigo que no me había pasado en mucho tiempo y estoy asustada.
- ¿El qué?
- Las mariposas...
- Jajajaja ¿Te pongo nerviosa?
- Un poco, y eso que estoy lejos...
- ¡Ya! Pues eso es lo que más asusta, que si te llegara a conocer de verdad, a saber lo que me pasaría... Me siento muy culpable en este momento.
- ¿Porqué? Solo estamos hablando...
- Ya pero supongo que si lo hiciera él a mis espaldas, a mi no me gustaría, y hay un refrán que dice: "No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti".
- El ser humano es egoísta por naturaleza, y si tú no piensas en ti misma nadie lo hará, te lo aseguro... Tú no sabes lo que hace él cuando no está contigo, mis amigos tienen o han tenido novia, y te sorprendería saber la de cosas que hacen.
- Mejor no saberlo... Pero se que él no es así.
- Nunca pongas la mano en el fuego por nadie enana.
- Eso lo dices porque nunca te has enamorado, si no me entenderías.
- Puede ser, pero te aseguro que si él estuviera tan enamorado, no te dejaría tanto tiempo sola, después de todo el tiempo que lleváis juntos, lo que te queda al final es el cariño.
- Tienes toda la razón.
- De todas formas, si no te sientes cómoda, dejamos de hablar y punto.
- Si el problema, es que cuando hablo contigo me siento viva otra vez, no se es como si hubiera estado callada durante mucho tiempo y por fin hay alguien que me ve tal y como soy y quisiera escuchar lo que tengo que decir.
- Eres una chica muy inteligente, e interesante, quizás tu problema es que tu misma no te hace valorar.
- Mira, he encontrado una foto mía en la que salgo sola.

Susan le mando una foto, de una comunión a la que había asistido ese año, estaba sentada, con la mirada distraída, lucía un vestido corto color coral, adornado con un solo volante en diagonal, era discreto y elegante y el cuello era de barco, para no lucir escote, porque Susan odiaba enseñar sus atributos, con tirantes anchos,  ese día no había ido a la peluquería, ella misma se había alisado el pelo, y su maquillaje era muy discreto, apenas llevaba adornos, porque no le gustaba cargarse de complementos, lo único que llevaba era un brazalete ancho dorado en la muñeca izquierda.

- ¡Eres muy guapa, y sencilla! Así son las mujeres que me gustan a mi, no entiendo como no te valoras.
- ¡Va! Deja de pelotearme que no me gustan los halagos, me hacen sentirme incómoda.

Ese día recordaba que se había estado preparando a conciencia para estar guapa, para Hugo, y cuando lo vio lo único que él le dijo fue:
- Ese vestido es muy corto.
Susan enfureció porque fue como a ver tirado todo ese tiempo a la basura, ya no se veía guapa, y cuando la gente que conocía la halagaba ella se sentía aún más incomoda, porque la única atención que quería haber llamado, había pasado totalmente desapercibida, Si no hubiera sido porque ese día amigos que Hugo y Susan tenían en común se sentaron con ella y le amenizaron la estancia, Susan habría salido de allí corriendo, porque Hugo no paso ni un solo instante a su lado. Como las parejas normales.

- No te peloteo, te he dicho la verdad, ahora si no quieres creerme haya tú. Pero me da rabia eso...
- ¿Él qué?
- Que tu estés tan ciega y no puedas ver lo mismo que veo yo.

En ese instante el alma de Susan descendió hasta sus pies, se levantó de su cama, y fue corriendo a mirarse en el espejo, ¿Qué verá este  hombre en mí que yo no puedo ver? Al levantarse la camiseta se dio cuenta que la barriga que antes le causaba tantas molestias, ya no estaba, que los shorts que llevaba de la talla 36 le estaban bastante anchos, y que tenía una figura perfecta a sus ojos. ¡Dios mío! ¿Cuándo ha pasado esto? Cogió en móvil y se hizo una foto lanzándole un beso... En ese momento, no le importo su pelo revuelto de recién levantada, ni que su cara no tuviera maquillaje, se sentía bien, estaba por primera vez en mucho tiempo cómoda en ese cuerpo y no sentía vergüenza de él.

Cuando Sergio vio la foto le contesto:

- Ves, eres guapa hasta recién levantada.

Su sonrisa era infinita, y si no llega a ser por que estaba descalza y podía sentir el frio suelo bajo sus pies, juraría que en ese momento estaba flotando.

- ¡Salamero!
- ¡Tonta! Te voy a tener que dejar que voy ha salir con la bicicleta, que tengo que hacer algo de ejercicio.
- Así que te cuidas.
- Si ya te contaré esa historia más adelante...
- ¿Sabes que?
- ¡Qué?
- Que hoy me siento bien, así que creo que voy ha salir a correr, que hace mucho que no hago ejercicio.
- Bien dicho, ¡Ahora hablamos!
- ¡Hasta ahora feo!
- Muak ;)
- Un besitooo! ;p






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