Susan se estaba dando cuenta de que todo cambia, e inevitablemente todos cambiamos al ver como todo el entorno a nuestro alrededor va evolucionando sin distracción aparente, era inútil imaginar a alguien luchando contra la corriente.
Pero ahora sin embargo, desarraigada de todo aquello que antes le causaba una extraña atracción por razones que su raciocinio llevaba intentando olvidar desde hacía ya mucho tiempo, se daba cuenta que nada de aquello ocurrido en un pasado tan lejano ahora, tenía sentido alguno.
Su vida ahora comenzaba a tornar de un color verdaderamente camaleónico, para que centrarse en una gama monocromática pudiendo tener todo un arco-iris acorde a sus necesidades.
Cada día que pasaba estaba recuperando cada vez más una confianza en si misma que hasta el momento desconocía que podía tener. Las personas ya no le parecían tan amargas ni ajenas, ahora le encantaba relacionarse con ellas, dejar su vergüenza atrás y comportarse como si realmente no supiera lo que podría pasar mañana.
Era un nuevo modo de ver las cosas inteligible para muchos y lleno de vida y diversión para otros. Todo lo que produjera en ella un ínfimo malestar, por minúsculo e inapreciable que fuera para muchos lo esquivaba. No le apetecía rodearse de gente que se obcecaba en tener una sola verdad y una manera de pensar invariable e involuble, porque se había dado cuenta que el error no erradicaba en cambiar, si no más bien, en el hecho de no hacerlo, de mantenerse perenne con el paso de las estaciones.
Todo esto sumado a sus ansias de libertad y descubrir un nuevo mundo la llevaban de vuelta al pasado, como si de repente la vida le estuviera dando una segunda oportunidad y quisiera que ahora viviera y se desfasara como la niña alocada que no la dejaron ser, era hora de ser adolescente, de entender lo que era poder vivir una vida sin complicaciones, sin explicaciones, sin miedos...
Simplemente disfrutar, siendo conscientes de lo que tú misma esperas de ti. Cada lugar al que viajaba, ocupaba un hueco exquisito en su memoria y en su corazón, le enseñaba a aprender más y a discernir lo ignorante que aún era, viendo la inopia en la que se había sumido todo este tiempo.
Cada fiesta la hacía rejuvenecer y recuperar el tiempo que se le abstrajo, tornando su rostro con una expresiva sonrisa, ahora comprendía de lo que todo el mundo hablaba, comenzaba a entender al fin lo que todo el mundo experimentó con corta edad y le encantaba pensar que al menos se le brindaba la oportunidad de poder apreciarlo, ahora se daba cuenta de que la vida era un regalo, una caja de sorpresas en la que nunca se atrevería a mirar, porque preferiría no saber lo que le esperaba.
Ahora le gustaba más "esperar a lo inesperado".
Por eso cuando abrió los ojos y miró en su teléfono para ver la hora, apreció un cambio un tanto inusual, alguien le había escrito a lo largo de la noche.
Creía que el sonido que escuchó de madrugada, simplemente era una parte más de uno de sus apacibles y agradables sueños, pero se equivocaba.
Al pulsar sobre el, una descarga de adrenalina cautivó todo su cuerpo y la dejó en shock.
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