Vistas de página en total

lunes, 17 de febrero de 2014

Ya nos conocimos, una vez en un sueño.

Una mañana de esas en que la somnolencia aún puede a la luz temprana del tímido sol, que se cuela entre los minúsculas oberturas de la ventana, dejando vislumbrar apenas la sombra difuminada y difusa de aquello que solo las tímidas pupilas que se acomodan en la oscuridad son capaces de entender.

Una silueta solo nombrada en ocasiones por mis sueños, aquella fuente ficticia fruto de la imaginación y de una vida de ilusiones, forjadas y consolidadas en el calor de las mil noches en vela, bajo el abrigo de mis páginas, esas que hacen aflorar a mi mente dotándola de una imaginación imprevista e idealizada.

Nada más lejos allí estaba, junto a mi ¿Ahora qué? Después de tantos sueños, de tantas situaciones idealizadas... Ahora era la realidad, lo había encontrado, como la persona que dedica su afán y empeño, era la aguja de ese extenso pajar llamado mundo.

Estaba dormido, indefenso... Una imagen tan dulce era imposible estropearla.
Mientras observaba la escena ajena a la tormenta de sentimientos que se estaba gestando dentro de mi.

Una canción familiar resonó en mi cabeza (la vie en rose)



"Un grand bonheur qui pren sa place"

Una sonrisa apagada resurgió de sus cenizas al comprobar que era cierto, al fin había llegado, ese alguien que dote de sentido lo que antes solo eran palabras ordenadas en un conjunto de frases que antes carecían de sentido.

Ahora eran ciertas, tenían explicación y daban la sensación de haber estado ahí toda una vida, 
esperando a que alguien las encontrara.

El momento había llegado, sin dudarlo era él.

Era fácil averiguar el ¿Porqué? Pues simplemente ya nos habíamos conocido, una vez en un sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario