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viernes, 21 de junio de 2013

24 de Septiembre de 2012



- ¡Buenos días! Me presentare, mi nombre es Julio Espineda y voy a ser vuestro profesor de psicología durante este cuatrimestre, cuando finalice este, me gustaría haber aprendido algo de ustedes. Y desearía que ustedes también os llevaseis un buen recuerdo mio, no me gusta enfocar esta asignatura como una más de las tantas que tendréis durante esta carrera. Busco que sea diferente, dinámica y que ante todo que aprendáis.

Y lo primero que me gustaría hacer es, es lanzaros la siguiente pregunta: ¿Quién de ustedes querría volver a ser niño otra vez?

En ese momento todos los alumnos de la clase comenzaron a mirarse unos a otros, el murmullo comenzó a hacerse incipiente, el profesor comenzó a mirar a la grada de la derecha y vio como los alumnos charlaban entre ellos contándose anécdotas de cuando eran pequeños. La grada de la izquierda también lo hacia, sin poder evitarlo en su rostro se dibujo una sonrisa de satisfacción al fin y al cabo, para la mayoría de las personas que estaban en esa sala era la primera vez que veían a la persona que estaba sentada a su lado, y con esa simple pregunta hubiera conseguido que se compartieran experiencias acercándolos más, lo llenaba de jubilo.

- ¡Bien! ¿Nadie me contesta? ya se que para la mayoría de vosotros, hace relativamente poco, ha sido el momento más estresante de vuestras vidas, con los exámenes de selectividad, pero les aseguro que eso no es nada comparado con lo que os queda por llegar.

Los alumnos que eran mayores comenzaron a reírse dándole la razón al profesor.

- Bueno, ya que nadie me contesta... tendré que elegir yo a alguien para que lo haga.

Se giro para la grada que estaba situada a su derecha y señalo a un muchacho que estaba sentado en la cuarta fila, justo en el centro. El pobre al notar todas las miradas puestas en él, se quiso esconder y pasar el testigo a su amigo, pero el profesor insistió que fuera él, el que contestara.

- Yo volvería a ser niño otra vez.

- ¿Porqué?

- Porque cuando eres pequeño, no existen las preocupaciones más allá de vacunarte cuando te pegan la peste o encontrar algún centimillo debajo del sofá para poder ir a comprar chuches.
(En ese momento el aula se torno con risas y miradas de añoranza al escuchar esas palabras, hasta Julio sonrió)

- Buena respuesta, ¿alguien tiene una opinión diferente?

En ese momento, no se porque, no me lo preguntéis porque a día de hoy aún me pregunto porque lo hice, pero si,  ¡YO! La inteligente que esta sentada en la grada de la derecha en el segundo asiento de la segunda fila, levante la mano.

- ¿Señorita? Muéstrele a la clase su opinión, si es tan amable.

De mis mejillas broto un ardor que a día de hoy aún estoy recordando, me hubiera sido un mero espectador más para poder ver, como mi rostro era de color carmín. En ese momento note como se posaban todas las miradas sobre mi, mi lengua se volvió pastosa me pesaba como si me estuviera impidiendo que pudiera hablar, y mi garganta se seco, cual charco en el desierto. ¿PORQUÉ TENDRÉ QUE MOSTRAR MI OPINIÓN SIEMPRE Y NO PODRE ESTARME CALLADA?

- Si me dieran la opción de elegir entre volver hacia atrás y quedarme donde estoy ahora, erigiría sin duda alguna quedarme tal y como estoy. La infancia esta bien, comparto con todos que es la mejor época de cualquier persona que se precie y haya tenido la suerte de vivir con una buena familia. Pero sin duda alguna me gusta más el presente. Esta claro que a partir de ahora el camino será arduo y estará lleno de baches. Pero que clase de vida seria si no hubiera complicaciones de vez en cuando. Para mi la etapa que nos queda por vivir es una de las mejores sin duda. Estamos en la época de cometer errores de rectificarlos y volver a tropezar una y mil veces con la misma piedra. De poder salir a las 10 de la noche y recogerte al día siguiente a las 10 de la mañana, de conocer a buenas personas que nos acompañaran en el camino dejándonos recuerdos inolvidables y a otras malas que nos darán lecciones, enseñándonos ha aprender de nuestros errores.
Sin duda alguna tengo ganas de vivir mil y una experiencias más. El pasado fue bonito, pero el futuro es el presente que aún esta por determinar.

En ese momento mire para el profesor y lo vi con la boca entreabierta ¿Se había quedado impresionado? De repente alguien comenzó a dar palmas y el resto lo siguieron. Os podéis imaginar mi bochorno, os puedo asegurar que si hubiera habido un agujero profundo donde poder esconderme, lo hubiera echo, ODIO ser el centro de atención. Y mi cara sin duda era un poema.

- ¿Cuál es su nombre señorita?

- Su, Su, Susana (mierda y encima ahora tartamudeaba, lo que me faltaba).

- Susana, yo no lo podría haber expresado mejor.

- Gracias.

- A ti, por favor cuando acabe la clase me gustaría hablar contigo.

- De acuerdo.

¿Pero que querría? ¿Acaso no había pasado suficiente vergüenza por hoy? Lo único que me apetecía en ese momento era salir corriendo de allí y no quedarme un rato más a hablar con ese hombre.

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