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viernes, 29 de noviembre de 2013

La teoría del caos

Si Susan hubiera sido remotamente consciente de lo que pasaría cuando entrara en aquella habitación probablemente, no hubiera cruzado aquel límite, no habría pasado de aquella linea imaginaria que marcaba la diferencia entre la realidad y la ficción, en la que acabaría viéndose inmersa.
Su vida hasta entonces, estaba girando en torno a la teoría del caos, cada pequeño paso que daba en este frágil presente, advertía a cambios colosales de su futuro próximo. 

"La inconsciencia es la mejor de las conciencias"

Y actuando sobre lo desconocido guiándose por su sentido de la responsabilidad, llamó a aquella puerta entreabierta.

- ¡Adelante!

Al oír aquella voz, Susan no estaba segura si era él, o se había equivocado de habitación. Aunque todo aquello sucediera hacia unas pocas horas, no había prestado atención a como era aquel hombre, con tanta confusión, apenas tenía un recuerdo nítido de su cara.

Al entrar en la habitación Susan fijo su mirada en aquel hombre que estaba tumbado en una cama, mirando la televisión sin interés aparente, Susan se quedo en su rincón expectante, esperando una señal, se sentía tan culpable, al verlo allí tan frágil y vulnerable aquel hombre estaba en aquella situación por ella. No era justo que pensara que era su culpa, pero, en cierto modo era la realidad.

Alex se quedo mirando en silencio a Susan mientras observaba como esta, mantenía su cabeza alicaída y su mirada parecía centrarse en las baldosas desgastadas del suelo del hospital, como si buscara alguna solución a sus atormentados pensamientos allí abajo.

- ¿Buscas algo?

Susan recupero la consciencia que había perdido por un instante, para enfrentarse a la realidad, dejando atrás sus pensamientos.

- Lo siento, estaba...

- Es tu mundo, ¡Si, desde este angulo se apreciaba bastante bien!

Susan sintió una punzada de pudor, no conocía de nada a aquel hombre y ya se aventuraba a mofarse de ella.

- ¿Puedo pasar?

- Sí, claro ¿No, estarías esperando a que te diera permiso?

- Es de mala educación entrar en los sitios sin antes preguntar.

- Pero creí que la pregunta venía ya implícita en la llamada a la puerta.

Aquel hombre la estaba dejando fuera de juego y apenas la conocía, iba a ser difícil mantener una conversación con él sin intentar estar a la defensiva.

- Estas habitaciones por lo general suelen ser de dos personas, no es muy común que haya una sola persona, como en este caso, y es más yo aún no se si eres tú la persona a la que he venido a ver, por eso es mejor mantener una distancia prudencial hasta que la persona te vuelve a dar su permiso.

-En ese caso, ¿Que te impide hacerlo? Porque aún no me has preguntado quién soy.

Aquel hombre estaba exasperando a Susan, aquel tonillo irrisorio que empleaba para dirigirse a Susan la sacaba de quicio.

- ¿Eres Alex?

- Sí, soy yo.

-¿Sabes quién soy?

- No, no me suena de nada tu cara.

- Yo soy...

Alex comenzó a reírse.

- Claro que se quien eres, Paula me dijo que vendrías y no se me olvida una cara que he visto tan relativamente poco...

- Vaya, veo que estás de muy buen humor, ¡Me alegro!

- Yo siempre, por cierto ¡Gracias por todo! Siento haberme quedado contigo.

-Bueno al menos estás bien.

- Si, bueno a excepción de esto...

Alex se quitó a sabana que cubría su pierna, que ahora estaba completamente vendada.

- Susan siento haberte asustado esta mañana, te has portado muy bien conmigo.

- ¡Oh! No tiene importancia, no te podía haber dejado allí tirado hombre, es lo normal en esos casos.

- Cualquier otra chiquilla se hubiera desmallado al ver tanta sangre o hubiera corrido despavorida.

- Bueno, supongo que llevo ese instinto por dentro, solo intento ayudar nada más.

- Siento lo de tu pañuelo...

- ¿Qué?

- Llevabas un pañuelo muy bonito, que has usado para taparme la herida, y se ha quedado hecho un desastre.

- No te preocupes, esas cosas pasan.

- Me siento en deuda contigo, esta mañana, por poco te atropello, te he dado un susto espantoso, por tu ropa deportiva imagino que he impedido que fueras a hacer ejercicio y encima he estropeado tu pañuelo favorito ¡SOY LO PEOR!

- No dramatices hombre, que tampoco es para tanto.

- ¡ Lo se! solo estaba metiéndome en el papel, porque todo esto parece de película.

Al oír esto Susan no podía dejar de reír, definitivamente aquel hombre estaba loco.

- El golpe ha debido de afectar a tu cordura ¿Te lo han mirado?

- No te preocupes, si esto viene de fabrica.

- ¿Sabes que el gobierno da pagas para la gente en tu estado?

De repente el tono de burla de Alex se volvió seco:

- ¿No tienes vergüenza? Mira que reírte de mí de esa manera, ¡Ni que estar aquí enclaustrado con la pierna inútil fuera decisión propia!

- Lo... si..ento, no quería...

Sus palabras se vieron interrumpidas por una sonora carcajada.

- Eres tan inocente.

Susan se puso enrojecida por la ira, era horrible como aquel hombre jugaba con sus sentimientos a su  antojo y la avergonzara continuamente.

- Eres un...

- Un hombre increíble, lo se.

- No era esa la palabra que estaba buscando precisamente. Mas bien, odioso, ¡Dime que no eres payaso en tu tiempo libre!

- ¿Me estás insultando?

- No, solo te he preguntado a lo que te dedicas.

- Aunque te lo explicara no lo entenderías.

- Quizás te sorprenda, no me subestimes, solo porque te has reído de mi aprovechando que no conozco tu carácter.

- ¿Sueles mirar al cielo?

- ¿Que clase de pregunta es esa? Todo el mundo lo hace, que yo sepa.

- Hombre, cuando te he visto hoy, estabas ensimismada mirando las baldosas.

Susan sintió como sus mejillas ardían, y no sabía si era por la vergüenza de que aquel ser la hubiera visto en su mundo paralelo, o por el continuo bombardeo que él hacía sobre su persona.

- Eres odioso ¿Lo sabías?

- Me lo dicen muy a menudo.  ¿Sabes lo que son las estrellas?

Susan ya ni tan si quiera se limito a contestar, simplemente le dedico una mirada reprobatoria, que llevaba un mensaje implícito a voces.

- Supongo por esa mirada que quieres matarme, y que sabes lo que son... Bueno pues mi trabajo en parte esta dedicado a ellas.

- ¿Me estás diciendo, que eres astrónomo?

- Por lo que veo sabes de lo que se trata, creía que con tu edad solo entendías del whatsapp.

- Pero que...

- Perdona que te corte tu momento de indignación pero acabare de contestarte a tu pregunta. No soy astrónomo. Más bien soy físico. 

- ¿Te estás riendo de mí? 

- No, esta vez te prometo que no.

- Bueno aún no se lo que valen tus promesas, pero no tenes pinta de físico.

- Si no me crees, puedes preguntarle a Paula cuando vuelva.

- No es necesario creo que haré la comprobación por mi misma.

- Por curiosidad, si eres lo que dices ser ¿Que sabes sobre la energía oscura?

- Mmmm ¿Eso salía en la guerra de las galaxias?

- Sabía que era un farol.

- La energía oscura es la que está presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del Universo, resultando en una fuerza gravitacional repulsiva. Después del descubrimiento del bosón de Higgs, la ciencia se está centrando en descubrir el ¿Porqué? De esta energía, porque hasta ahora es la más desconocida. Y se estima que el universo esta compuesto en un 68,3% de ella, por lo que claramente nos lleva a la conclusión de que lo mejor aún esta por conocer.

- ¡WOW! Me has dejado sorprendida, y no creo que sea una casualidad que entiendas sobre el tema, así que tendré que creerte.

En aquel momento Susan tenía la sensación de estar delante de una persona con una mente prodigiosa, aunque aparentemente no lo denotaba, era demasiado joven, la imagen que ella tenía en su cabeza sobre las personas que entendían sobre temas así era otra que difería bastante de la que tenía frente a ella, en aquel momento.


- ¡Bah! Sabía que me ibas a preguntar eso, así que me lo prepare antes de venir, no te creas que se tanto. Lo que me sorprende es que lo sepas tú.

- Que te pensabas que solo los viejos con pajarita sabían de esos temas.

Entre risas Alex le pregunto:

- No se, ¡Dímelo tú! Porque estoy seguro que no esperabas que yo supiera sobre el tema. 

Susan se quedo sin palabras, aquel hombre le parecía tan interesante que se quedo sin saber que decir, por miedo a que juzgara su desconocimiento.


- Yo no se sobre el tema la verdad, simplemente leo por curiosidad.

- La curiosidad es el principio de todo Susan, no te subestimes.

En ese momento entró en la habitación Paula, interrumpiendo aquella aura que se había creado entre ambos.
Susan se levantó para saludarla y recibir gratamente sus agradecimientos, miró volvió a mirar a Alex, y vio su sonrisa de satisfacción en la mirada.

En ese momento comprendió que había llegado la hora de irse de allí, aquel hombre la estaba poniendo demasiado nerviosa.

- Bueno ha sido un placer, pero me tengo que ir ya, ¡Se me hace tarde, y aún tengo muchas cosas que hacer!

- ¡Vaya! ¿Tan pronto? apenas he tenido tiempo de agradecértelo ¿Alex que le has hecho a la pobre? Se que puede ser muy bocazas de vez en cuando, pero no se lo tomes en cuenta.

- No te preocupes no ha sido él, es que tengo prisa.

- Bueno pues muchas gracias de todos modos. 

Alex le sonrió y le dijo:

- Ha sido un placer Susan, me gustaría poder compensarte esto de verdad.

- No es necesario en serio.

- Insisto, me gustaría poder volver a disfrutar de tu compañía.

Susan enrojeció, agacho su cabeza y comenzó a andar.

- No es necesario, ¡Cuídate! ¡Adiós!

Y salió corriendo de allí.


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