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jueves, 5 de septiembre de 2013

Aterrizaje con vistas al mar

Cuando se bajo del avión, un autobús los estaba esperando en la pista de aterrizaje para llevarlos hasta la puerta de salida. Encendió su teléfono para llamar a José que era el amigo de sus padres y el encargado de recogerla en el aeropuerto, y llevarla al lugar en el que durante algún tiempo tendría que llamar hogar.

Aquel aeropuerto era enorme a comparación con el de Sevilla, y como no tenía ni idea de donde debía ir, una vez más siguió a los que como ella, llevaban equipaje de mano, cuando se dio cuenta, ya estaba en la calle, llamó a José, y tras unos minutos andando a ciegas por los sitios que él le iba indicando al fin se encontraron.

- ¿Que tal la experiencia pequeña?

- ¡Me encanta volar! ¡Este aeropuerto es muy grande!

- La verdad es que a comparación con el de Sevilla, si que lo es, el día que vayas a Madrid o Barcelona, entonces si que te quedaras sorprendida.

- Bueno, cuéntame ¿A que se ha debido este cambio tan repentino?

- Ya me imagino que te habrán puesto al corriente mis padres sobre lo ocurrido...

- Si, algo me han contado.

- Pues eso, necesitaba un cambio de aires, y un trabajo para poder seguir luchando por mi futuro.

- Esta bien, ¡Ya pensaremos en eso mejor mañana! Hoy quiero enseñarte la belleza del sitio en el que te encuentras ahora mismo.

- ¡Estupendo, tengo mucha curiosidad!

- Pues vamos para el coche.

Al subir al aparcamiento de la cuarta planta José comenzó a buscar su coche, miro la dila de columnas F y se puso a recorrersela de cabo a rabo.

- ¡Que raro!

- ¿Que pasa?

- Mi coche no esta.

- ¿Cómo que no está? ¿Estás seguro que lo has dejado aparcado aquí?

- Si claro, estoy segurísimo, era en la cuarta planta y además en la fila F, si recuerdo perfectamente que este todoterreno estaba aparcado al lado de mi polo. Y ahora sin embargo, el todoterreno sigue en su sitio y al lado esta un aparcamiento vacío, donde debería estar mi coche.

- ¿Quieres que vaya a preguntarle a alguien que trabaja aquí? En estos aparcamientos suele haber cámaras, no han podido llevarse tu coche sin más.

La preocupación de José crecía cada minuto que pasaba y no lo dejaba pensar con claridad. Lo único que se limitaba a hacer era dar vueltas de arriba a bajo por toda la planta de aparcamientos, mientras Susan no podía creer lo que estaba pasando. Se quedo apoyada sobre un coche, sin decir nada, por miedo a que pudiera pagar su ira con ella.

Al cabo de 30 minutos José se acerco a Susan.

- ¡Nada! sigo sin encontrarlo...

- ¿Quieres que vayamos a atención? o ¿Quieres que busquemos en otra planta?

- Si, porque está claro que aquí no esta.

- Anda mira, aquel muchacho, parece que se encarga del parking, porque no  le preguntas a él.

-¡Voy!

José se acercó al muchacho y le pregunto, Susan estaba bastante alejada, por lo que no podía oír con claridad la conversación que estaban manteniendo, pero pudo observar los gestos físicos que hacia José, que pasó de tener los brazos en jarra a echarse las manos a la cabeza, para finalmente relajar sus hombros y rascarse la cabeza de manera despreocupada. Las carcajadas del muchacho que se encargaba del parking y José se hicieron tan sonoras que Susan las podía oír desde su posición.

Cuando José volvió Susan no podía ocultar su intriga.

- ¿Que ha pasado?

- Por lo visto me he equivocado de planta.

- ¿En serio? ¿Y ahora que? ¿Sabes en cuál está?

- No, así que hay que ir buscando una por una hasta dar con él.

- Pero ¿Tu no estabas tan seguro de que estaba aparcado al lado del todoterreno?

- No te rías de mi, que eso ha sido un lapsus.

- Ya veo.

Susan se subió a las escaleras mecánicas sin poder dejar de reír, mira que lo había pensado veces, pero como le daba miedo en ese momento decírselo por miedo a su reacción había optado por buscar el coche y esperar pacientemente.

3 plantas más tarde y una hora de búsqueda después, al fin encontraron el polo de color negro, prácticamente estaba en frente de la puerta, en la posición si había estado acertado José, su fallo es que se había desviado tres plantas. La búsqueda de ese coche se había hecho de rogar. Y cuando Susan estaba perdiendo las esperanzas de  salir de aquel aeropuerto, al fin apareció.

Susan en ese momento no podía parar de reír. Y cuando ambos estaban subidos en el coche, José la miró con un semblante serio y le dijo:

- Por favor, no le cuentes esto a Claudia, mejor le diremos que tu avión se ha retrasado una hora ¿De acuerdo?

Susan al oír aquella súplica no podía parar de reír, y no dejaba de peguntarse como podía un hombre con 30 años ser tan despistado.

- No te preocupes que no le diré nada.

- ¡Me alegro!

De ese modo, arranco el coche y con una sonrisa de niño pequeño se dispuso a salir de aquel aparcamiento.

- ¡Mierda! ¿Tanto hemos tardado?

- Mucho me temo que si.

- La factura del parking es más elevada de lo que me esperaba.

- No me extraña.

- No te rías de mi listilla.

Susan le sacó la lengua y siguió haciendo chistes a su costa.
Cuando salieron de aquel aparcamiento, aún brillaba la luz del sol.

- Bueno Susan, ahora voy a ejercer de guía turística, aunque creo, que mejor vienes con Claudia, y que ella te lo explique con más tiempo, esta es la ciudad de Mallorca, no es muy grande, puede ser más o menos como Córdoba, pero a donde nosotros vamos está a unos 40 minutos de aquí, más o menos.

- ¿Tan lejos? ¡Yo pensé que vivías aquí!

- No, ¡Que va! Yo vivo en un pueblo, pero cuando veas los paisajes y sus playas, te aseguro que te gustará mucho más que la ciudad.

- Vaya, y yo que pensaba que era una isla pequeñita.

- ¡Que va! Si no me equivoco es por extensión la isla más grande que tiene España.

- Vaya, y yo que quería recorrermela en bicicleta.

- ¿En serio?

- ¡No! Era una broma.

- Bueno, como poder se puede, lo que no te aseguro es el tiempo que puedes tardar.

Siguieron hablando de cosas sin importancia, mientras José le enseñaba el paisaje, y le iba explicando la historia de cada lugar.
Ahora realmente era cuando comenzaba la aventura que Susan quería vivir, y teniendo en cuenta que tras haber puesto un pie en aquella isla, ya se había sorprendido, lo que le esperaba ahora, solo podía mejorar.

- Hoy Claudia trabaja hasta tarde, así que ¿Que te parecería se te llevo a una cala que hay por aquí cerca a que veas el atardecer?

- Me encantaría.

- Y si quieres, después nos tomamos unos cócteles en un pub chilao que hay cerca que es sorprendente.

- No me malacostumbres demasiado, que si no, no voy a querer irme.

Cuando Susan se bajo del coche y miró hacía el frente, no sabía como explicar lo que estaba viendo.

Aquella era una de las imágenes más bellas que había visto en su vida, sin lugar a dudas, en ese mismo instante se enamoro de aquel lugar, y supo que iba a resultarle muy difícil irse de allí.










No todo lo que parece interesante promete

Antes de llegar a pisar tierra firme, Susan comenzó a reírse al recordar la noche anterior.

Esa noche quería despedirse de Amanda, porque si las cosas salían bien, no la volvería a ver hasta que no pasaran unos meses. Querían hacer algo especial, pero como era un miércoles, no sabían con exactitud muy bien lo que hacer.

Así que Susan que llevaba años sin poder ir al cine, porque a Hugo no le gustaba, decidió ese día ir en plan parejita con Amanda.

Esa noche fueron a cenar y después entraron en la sesión golfa. Como ni Amanda ni Susan se habían informado con anterioridad de las películas que había en cartelera, fueron ojeando la cartelera a ver cual les llamaba más la atención.

Amanda se decantaba por Madagascar 2 pero a Susan no le acababa de convencer, le apetecían emociones más fuertes.

Y entonces vio un cartel que llamo su atención:


- Amanda mira esta tiene buena pinta ¿Sobre que ira?

- ¿Tu estás segura? Yo creo que prefiero la otra...

- Espera que le pregunte al chico del mostrador de que va.
...
- Perdone.

- ¿Si? ¡Dime!

- La película esta de Prometheus ¿De que va?

- Pues trata de un grupo de exploradores, que va buscando los orígenes de la tierra.

-¡Ah! Suena interesante. ¿Lo has oído Amanda?

- Si, bueno, yo sigo opinando que la de Madagascar...

- ¡Anda Amanda no seas peque!

- Bueno, pero yo te aviso que como durante los primeros 5 minutos, salga algo feo, el resto de la película no me va a gustar.

- ¡Que siiiii! Venga anda.

Ambas se compraron sus palomitas, seguían charlando sentadas en las butacas del cine, comentando incrédulas lo que sucedería al día siguiente, cuando se apagaron las luces, y dejaron de salir los anuncios la primera imagen que vieron fue esta:


Susan miró con estupor hacia su derecha, que era donde se encontraba sentada Amanda, y para su sorpresa la vio muy atenta a la película, Amanda cogió un puñado de palomitas se las llevó a la boca, dio un sorbo a su Coca cola y le dijo a Susan sin mirarla:

- Pues no que esta bueno el tío y todo... Yo no se tú Susan, pero yo...¡Me lo tiraba!

Susan que en ese momento estaba dándole un sorbo a su Coca cola lo esparció por la butaca de delante, (segundos más tarde dio gracias porque en ese momento no hubiera nadie sentado delante de ella).
Al ver esa imagen de su amiga luchando por no ahogarse a Amanda le dio un ataque de risa posesa, cuando Susan recupero la estabilidad al ver que Amanda estaba descompuesta riendose, comenzó a reírse ella también y las dos locas acabaron llorando de la risa y con un fuerte dolor abdominal por el esfuerzo. Era imposible concentrarse ya en la película les había atacado el pavo a ambas, y el resto de la película lo pasaron haciendo comentarios ingeniosos, y riéndose como si de una comedia se tratara.  Cuando vieron a aquel ser horrendo  descomponiéndose en ceniza. Susan le dijo a Amanda.

- Hay que ver Ami, no me gusta ese chico para ti, mira que desaparecer convirtiéndose en polvo, sin apenas haberte dado su número.

Amanda la miró con una sonrisa socarrona y dijo:

- Nota para mí: No dejar que Susan vuelva a elegir una película en su vida.

Y siguieron riéndose, hasta que la mujer que estaba sentada a su lado, las miró con mala cara y les pidió que se callaran, tras disculparse Susan siguió metida en la película comentando las escenas con Amanda.

De momento nada raro, eran un grupo de exploradores que iban analizando jeroglíficos, y querían respuesta a sus preguntas, cuando consiguieron que una empresa les subvencionara el proyecto, para ir al planeta que les indicaban los jeroglíficos, la película comenzaba a ponerse realmente interesante.

Pero... Cuando llegaron a ese planeta,  la película dio un giro de 360º y las imágenes que comenzaron a verse eran una cosa así:


Y sangre, sangre y más sangre.

- Maldita sea Susan ¿Dónde coño me has metido? ¡Que yo soy una cagada! ¡Estoy viendo que esta noche duermo con mi hermano!

- ¡Dios tía! Si me esta dando asco hasta a mi, te aseguro que si no me salgo del cine es porque he pagado 6 €

- ¿Si? Pues sabes una cosa... Creo que me debes 6€. ¡ Y que no te engañe mi sonrisa! Ahora mismo mi furia hacia a ti la llevo contenida.

Susan no podía parar de reír. Bien era cierto que la película más fea no podía ser, pero esa noche estaba claro que iba a ser inolvidable.

En ese momento el niño pequeño que estaba junto a su madre se metió debajo de la butaca llorando, porque había visto que uno de los gusanos, salía por el ojo de uno de los protagonistas, y Susan al ver a su madre tan ensimismada en la película le hizo un gesto.

- Perdone, pero ¿No ve que su hijo tiene miedo?

La mujer, con gesto enfadado cogió al pequeño y salió del cine. Amanda miró a Susan y comenzó a reírse.

- Parece ser que se la has devuelto. Pero si te digo la verdad a mi no me han faltado ganas de agarrarme a la otra mano de la señora para que me sacara de aquí.

- Venga Ami que ya queda poco para llegar al final.

- Si lo peor de todo es que encima tengo curiosidad por saber lo que pasa.

- Si tu supieras que lo gracioso es que no me he salido, por no desperdiciar el dinero y la mitad de la película la estoy pasando con los ojos cerrados.

- Si pero este sonido envolvente, no te deja escapatoria, aunque cierres los ojos no pierdes el hilo de la película.

- He de admitir que es fea de cojones.

- ¿De verdad? (Con tono sarcástico) ¡ Oye pues si no lo dices yo ni me doy cuenta!

- Lo siento Ami.

- No si tu estaba claro que querías que esta noche fuera inolvidable, espero que esta noche cuando no pueda dormir te piten los oídos, por lo mucho que me estoy acordando de ti.

- Bueno así al menos tendré la certeza de que no te olvidaras de mi cuando me marche, porque apareceré en tus pesadillas.

- ¡Deja de reírte de mi maldita!

Cuando al fin acabo la película y ambas subieron al coche para volver a casa, se hizo el silencio...

- Bueno Susan sabes lo que le diré a mi madre cuando me pregunte por la película.

- Sorprendeme.

- Que era asquerosa, pero que tengo agujetas en los mofletes de tanto reírme.

- Jajajaja ¡Te voy a echar mucho de menos! ¿Lo sabes no?

- Lo se, ¿A quién si no vas a engañar con falsas promesas de ver una película bonita?

- ¡Oye que yo también lo he pasado mal!

- ¡Faltaría más! Si es que era para pasarlo ¡Vaya tortura!

- Lo bueno es que nosotras hasta en situaciones así vemos la parte de humor.

- Ya me he dado cuenta...

Entonces llegaron a casa de Amanda, Susan la dejó en la puerta y se despidieron entre besos y abrazos. Era innegable que ambas se querían con locura.

Y aunque Susan creía con total seguridad lo que decían de que el amor para toda la vida no existe y que a todas relaciones de pareja les dura la pasión y la atracción como mucho 4 o 5 años.
Bien era cierto que había otro tipo de amor que para Susan si era eterno, el amor de la verdadera amistad. Ese amor era el que sentía ella por Amanda y viceversa, ahí daba igual todas las cosas que pasaran y las adversidades que sufrieran, al final siempre se lo tomaban con un humor, y acababan reforzando aún más los lazos que las unían, era increíble como se habían adaptado la una a la otra desde que eran pequeñas, estaba claro que si la teoría de las almas gemelas existía Amanda era la de Susan, en todos sus años de amistad, jamás habían discutido, aunque existieran discrepancias entre ambas.

Y ahora que Susan estaba llegando a su destino, la echaba tanto de menos, después de pasar todo este año a su lado, hacer esto sola le venía un poco grande. Pero era lo que necesitaba para seguir avanzando.











miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿A que sabe la felicidad?

El día había llegado, cogió su maleta de mano, se subió al coche y puso rumbo a Sevilla. Dentro de una hora llegaría al aeropuerto, su avión salia a las 18:00h y ya estaba impaciente, tenía esa horrible sensación de que se le olvidaba algo, revisó una vez más su maleta y su bolso... Todo parecía en orden.

Cuando llevaba media hora de camino se acordó de que con el ajetreo se había olvidado despedirse de su abuela Julia.

Solo espero que no le pase nada en mi ausencia, ¿Te imaginas que ya no me pueda despedir de ella?- Pensó Susan.- ¡Por dios! Que cosas más macabras me da por pensar, la abuela es mayor, pero a parte de su problema con el azúcar no tiene nada más.

Susan pasó el resto del camino observando el paisaje que aparecía por la ventanilla, mientras sus padres sacaban diversos temas de debate, ella llevaba el pensamiento fijado en una persona, en esa persona que la hacia despertarse cada día con una sonrisa, y que le ponía nombre a sus canciones. Estaba a un paso de saber lo que el destino estaba preparando para ella.

Pero por supuesto lo que más le preocupaba en ese momento era saber como se las iba a apañar para desenvolverse y encontrar el trabajo que tanto necesitaba, para cambiar su vida por completo.

Cuando llegaron al aeropuerto Susan avisto la preocupación en el rostro de su padre, se acerco a él e hizo algo muy inusual en ella. Le dio un abrazo y le dijo:

- Se que estás preocupado por mi, y se de sobra que no confías en que pueda conseguirlo, pero ten fe en mi, es lo único que te pido, lo inútil sería no intentarlo. Al menos no me rindo, ¿No puedes valorar eso?

- Me da miedo que ahora que has dado un cambio tan drástico a tu vida, quieras probar sensaciones nuevas y te de por...

- ¡Papa no e preocupes, te prometo que no voy a drogarme si eso todo lo que te preocupa! ¿Cuando me has visto a mi hacer algo como los demás?

- Eso es cierto, tu tienes tu propio mundo, y confío en que sepas lo que es bueno para ti, yo se que no se expresarte mi cariño como a ti te gustaría, pero tampoco se hacer las cosas de otra forma, eso no implica que no me preocupe por ti.

- Lo se, al fin y al cabo eres mi padre, y aunque a veces me hayas dicho cosas horribles, se que en el fondo de tu corazoncito me tienes algo de cariño.

Susan miró a su madre que le estaba sonriendo con lagrimas en los ojos.

- ¡Por dios mama! ¡Que no me voy a ir a otro país! Tan solo estoy a una hora y pico de distancia, no es para ponerse así.

- Si pero con un gran charco de por medio.

- Anda que no estáis los dos raros... Nunca os había visto así.

Y los tres comenzaron a reírse, Susan miró una vez más la pantalla que le indicaba su puerta de embarque, se despidió de sus padres, cogió la maleta y billete en mano desapareció en aquel laberinto. Nunca había estado en aquella situación sola, pero si algo sabia con seguridad era que preguntando se llega a Roma, sin embargo optó por la opción de seguir a las masas.

Tras una hora de espera en aquella sala, las azafatas les informaron que tendrían que andar un poco hasta la pista donde se encontraba el avión. Y a las 17:00 p.m todas las personas que había en aquella sala que tuvieron que salir al calor de la tarde sevillana en pleno agosto, a Susan todo aquello le resultaba gracioso, aunque iba quejándose como el resto de los pasajeros, ver a las azafatas guiándolos como si se trataran d párbulos le resultaba bastante cómico.

Cuando al fin puso un pie en las escaleras que conducían hasta la puerta de entrada al avión no lo podía creer, se estaba emocionando, era la tercera vez en su vida que se subía a un avión, y de las dos primeras apenas se acordaba, porque hacía tanto tiempo, que sus recuerdos la habían abandonado, cuando le enseño el billete al desgarbado azafato, tomo por fin su asiento al lado de la ventanilla. No quería perderse ni un detalle, era una experiencia tan excitante, que la adrenalina que en ese momento recorría el cuerpo de Susan le pedía dar saltos, pero la estaba reprimiendo por no montar el espectáculo en el sitio que se encontraban. Se despidió de Sergio antes de apagar el teléfono, el pobre tenía que tener una paciencia increíble, ya que Susan no había dejado de enseñarle foto por foto en el sitio que se encontraba.

Cuando el avión comenzó a moverse y Susan vio como se separaba del suelo, poso a poco se iban acercando cada vez más a las nubes, una lágrima surco su mejilla, dio un gran suspiro y pensó a esto tiene que saber la libertad. Por primera vez en su vida estaba llorando de felicidad. Cuando se quito  la pequeña lagrima de la mejilla con su dedo índice, se quedo observándola, como cuando un niño mira algo por primera vez, y sonrió.

La mujer que estaba a su lado la miraba con un gesto raro, seguramente que pensara que Susan estaba loca, o que en aquel momento había superado su miedo a volar.
Pero lo cierto es que Susan había superado un miedo aún mayor, ya no tenía miedo a quedarse sola, ahora estaba sintiendo lo que era ser libre, y aunque apenas había comenzado su viaje. Sabía que la ayudaría a superarse como persona y a ser alguien mejor, de esta manera estaría un paso más cerca de la persona en la que se quería convertir en un futuro.

Pasó el resto del viaje escuchando música y memorizando cada uno de los paisajes que atisbaba con cada sonido que escuchaba, para que jamás pudiera olvidarse de aquel precioso momento.

Era curioso pensar que para lo que algunos era un mero viaje hacia sus vacaciones, una reunión de negocios o tal vez cualquier otra cosa para ella era una puerta hacía otro mundo, un mundo que le demostraría como era realmente ella misma.



Quien le va a decir

Los días de trabajo fueron llegando a su fin y Susan comenzaba a sentir los nervios que suponían el cambio drástico que iba a dar en su vida. Cuando acabo su jornada laboral y se subió al coche con Amanda, encendió la radio, y se quedo mirando al horizonte.

- ¿Susan estás segura de ello?

- Claro Amanda... Además ya no me puedo retractar, tengo el billete, precisamente lo hice por eso. En verdad, no se si estoy más nerviosa por el viaje o porque se que allí conoceré al fin a Sergio.

- ¡Puf! Es que la verdad si yo fuera tu, tendría unas ganas inmensas de verlo. No se como has podido aguantar tanto tiempo... Yo en tu lugar echaría de menos el contacto físico.

Aquellas palabras que había dicho su amiga, le resultaban muy graciosas, y más viniendo de ella, con lo recatada que era Amanda.
Pero lo cierto era que Susan era lo que más deseaba en aquel momento, era tan difícil hablar tanto con una persona, saber tanto de él, y no poder sentir su calor... Su mente lujuriosa había imaginado miles de veces como sería ese encuentro, había pensado en todas las formas posibles, pero aunque ella se hiciera la dura con Sergio, repitiéndole hasta la saciedad que no esperara de ella que se entregara, lo cierto era que tenía unas ganas infinitas de hacerlo.
Con el paso de los días sus conversaciones siempre acababan rondando en el mismo tema, por lo que cada vez la situación se volvía más y más insostenible. A Sergio le encantaba jugar con Susan y hacer que todas las palabras tuvieran doble sentido.
Susan por su parte, se estaba instruyendo en ese arte y sabía devolvérselas perfectamente. Y le demostraba día tras día a Sergio que la edad no tenía porque influir en su relación, pues era fácilmente apreciable que ella podía dar la talla.

- Esta noche he soñado contigo, y para tu información tienes un efecto especial en mi...

- Normal, suele pasar no eres el único que me lo dice.

- ¡Además de creída, eres una mal pensada!

- Piensa mal y acertarás, dicen...

-Y con respecto a lo de antes... Quizás es que yo tengo facilidad para que me pase con todas.

- ¡Am! Yo creía que con tu edad el mero hecho de que se te levantara con alguien ya era un logro, pero si dices que te pasa con todas, te doy mi enhorabuena abuelete ;)

- ¡Maldita gambita! Ya veo que tienes salidas para todo enana.

- El maestro es vencido por la alumna.

- jajaja esta alumna aprende demasiado rápido para mi gusto.

- Si quieres no hablo... Y soy como una Geisha.

- Me gustan las sumisas ;).

- Pues sigue soñando, porque ese no es mi estilo.

- Ya me lo estas dejando bastante claro, y tengo ganas de comprobarlo.

- Para eso me tendrás que ver ¿No crees?

- Estoy esperando a que te vayas allí y me digas el sitio, porque imagino que tendremos que buscarnos un apartamento o algo para quedarnos.

- Claro, no es plan de...

- Ya, ya... Por eso tengo que trabajar duro estos días, para poder conseguir el dinero.

- ¡Animo! Que tu puedes, la otra noche me demostraste que te sabes desenvolver perfectamente con los turistas jajaja.

- Como te odio...

- Jajajaja ¡Lo se, lo se! No me pude reír más cuando escuche tu spaninglish ¡Four persons!

- La mujer quería información, y por como me estaba gesticulando pues yo intuí que me preguntaba eso...

- Claro, porque de lo que te estaba diciendo no entendías nada jajaja.

- Para mi que no te llamaré más en horario de trabajo, así evito que te rías de mi.

- Hombre yo no se mucho de inglés pero si quieres te puedo dar unas clases, para que interactues mejor con la clientela...

- Para mí que las guiris aquellas eran alemanas, para mi como hablan todas igual de raro. A las únicas que distingo son a las rusas, y porque son las que se gastan más dinero.

- Pero que materialista eres.

- Soy práctico, que es una cosa muy diferente :-p.

- Ya te vale...

Amanda tenía tanta razón en sus palabras, que a Susan le daba miedo pensar en lo que podía pasar después de establecer ese primer contacto físico.

- Amanda me da miedo toda esta situación.

- ¿La de conocerlo? Hombre, yo pienso que en vez de miedo tendrás que tener un poco de incertidumbre, por saber lo que puede pasar.

- ¿Que pasa si me enamoro de él?

- Pero mírate Susan has dejado a Hugo después de 6 años de relación, cada vez que ese chico te escribe se te ilumina la mirada y pones una sonrisa de pánfila, cuando miras el teléfono, y ¡De verdad me preguntas eso? 

- Bueno me refiero, a que una vez que lo conozca pueden pasar dos cosas: 
     
           - La primera: Que no me guste, y que me de cuenta de que todo o que hemos hablado era una farsa, y que en realidad como persona no me atrae tanto.
  
            - La segunda: Que al conocerlo en persona, me guste aún más y no quiera separarme de él.

- Esa en realidad sería el problema.

- Y se casi con total seguridad que es lo que pasara Ami.

- Es normal que tengas miedo, pero no pienses en lo que aún no ha pasado, deja que las cosas pasen, y ya entonces, te pondrás en la tesitura de tomar decisiones.

- Ya, pero tu sabes que mi soñadora mente se imagina cosas... Y es que creo con seguridad que es él.

- ¡Él! ¿A que te refieres con él?

- Pues a que él tiene todo lo que busco en un hombre, no se como explicarme...

- Pero si apenas llevas conociéndolo un mes.

- Y créeme, se perfectamente cuales son sus defectos y sus virtudes, aunque te parezca imposible, hablo tantas horas con él, y de tantas cosas, que llega un momento en el que se por donde va ha salir...

- Pero en persona, las cosas cambian, la gente no habla tanto.

- Yo pienso que en persona, lo único que puede ir es a mejor.

- ¿Y tu me has preguntado antes que que pasaba si te enamorabas?

- ¡Puf! Yo no planee esto.

- Estas cosas nunca se planean, simplemente pasan. Y hay que adaptarse a las diferentes situaciones.

En ese momento en la radio comenzó a sonar Quien le va a decir de Luis fonsi y Susan y Amanda enmudecieron al oír la letra:



Ella sabe que la vida es así 
no es un día más, alguien le espera. 

Solo sabe que no sabe mentir 
y que su amor está muy lejos de aquí.
Ella dice que lo siente tan cerca 
que no hay nadie más 
que la pueda entender,
ella sabe que puso su voz son palabras 
en una pantalla que habla por él.



Quien le va a decir que no es verdad, 
quien le va a decir que debe olvidar, 
quien le va a decir que es una mentira, 
y que no debe seguir los latidos de un corazón 
que aprende a latir.



Él le jura amor profundo y eterno, 
sus palabras son caídas del cielo ,
él le dice que no hay alma sin par, 
que no hay nadie mas que lo quiera esperar 



Quien le va a decir que no es verdad, 
quien le va a decir que debe olvidar, 
quien le va a decir que es una mentira 
y que no debe sentir los latidos del corazón 



Ella busca su destino y nadie sabe donde ve 
dicen que el amor es ciego pero quien le va a decir.



Quien le va a decir que no es verdad,
quien le va a decir que debe olvidar, 
quien le va a decir que es una mentira 
y que no debe sentir los latidos de un corazón.
Quien le va a decir que no es verdad,
quien le va a decir que debe olvida,
quien le va a decir que es una mentira 
y que no debe sentir los latidos de un corazón 



Ella sabe que la vida es así 
no es un día mas alguien la espera.

- ¡Guau! Susi esa canción es...

- Es mi historia.

- Creo que no la podrían haber expresado mejor.

- Es una señal Ami.

- Adelante Susan, no tengas miedo.

- Eso haré.

En ese momento se acabaron los anuncios de la radio y comenzó a sonar miedo de Pablo Alboran.

Empiezo a notar que te tengo,
empiezo asustarme de nuevo,
sin embargo lo guardo en silencio
y a dejar que pase el tiempo.

Empiezo a creer que te quiero
y empiezo a soñar con tus besos
sin embargo no voy a decirlo
hasta que tu sientas lo mismo.

Porque tengo miedo, miedo de quererte
y que no quieras volver a verme

Por eso dime que me quieres,
o dime que ya no lo sientes
que ya no corre por tus venas ese calor que siento al verte
no lo intentes se que me mientes..

Empiezo a soñar que te pierdo,
empiezo ya a echarte de menos
a caso te miento no es cierto
que se esta apagando lo nuestro,
para negar que es mentira,
que soy el único en tu vida
te sigo notando perdida…

No me digas que me quieres
ya no me importa lo que sientes
que aquel amor que me abrazaba
ya no quema solo escuece,
no lo intentes
se que me mientes…
Ya no me digas que me quieres,
ya no me importa lo que sientes…

ya no tengo miedo...

- En serio Ami esto ya tiene que ser una broma, deja de sobornar al presentador de la radio.

Ambas comenzaron a reírse.

- Tu vida es toda una banda sonora.

Cuando llegaron a la casa de Susan, se bajo del coche pensativa, no paraba d darle vueltas a lo que acababa de pasar, llevaba escrita la palabra casualidad por bandera, pero según dicen; "Todo pasa por un porque".



martes, 3 de septiembre de 2013

Lo que se esconde en lo que no puedes ver

Cuando se levantó de la siesta, se notaba muy cansada, es verdad que últimamente estaba cansada a todas horas, desde que conoció a Sergio salia todas las tardes a correr, y sin darse cuenta ese año había bajado considerablemente de peso, la talla 34 comenzaba a quedarle ancha,y ella era una chica de curvas, pero se miraba al espejo,y Susan solo veía una antiestética barriga.

- No entiendo como le puedo gustar a Sergio, el es demasiado hombre para mi y yo, ni siquiera puedo perder esta maldita barriga.

- Susan.

- ¿Qué mama?

- ¿Tú has comido hoy?

- Sí comí antes...

- Vale.

Lo cierto era que esa mañana no había desayunado, ni comido a media mañana, porque estuvo hablando con Sergio y cuando llego la hora del almuerzo con el disgusto, se subió sin comer, eran las 6 de la tarde, y su cuerpo aún no daba señales d hambre y llevaba sin comer desde la tarde anterior. Bajó a la cocina y cogió un yogurt, se sentía un poco mareada, pero ya estaba acostumbrada, le solía pasar cuando se levantaba bruscamente de la cama, se apoyaba en algún sitio y se le pasaba.

Esa tarde tenía mucho que hacer,tenía que ir a Córdoba, Susan era socia junto con su amiga Carmen en una asociación de animales, a menudo daban acogida a perros y gatos abandonados y junto a las compañeros de la asociación se encargaban de buscarles un nuevo hogar donde los quisieran, el problema de Susan era que como a sus padres no les gustaban los animales, llevarlos a casa era una pelea constante, pero su conciencia no la dejaba tranquila si los veía solos en la calle, por lo que había desarrollado técnicas a lo largo de los años para que dejaran quedarse a los pobres animalitos durante un tiempo.

Al principio, optaba por introducirlos en su casa a escondidas, y dejarlos en la planta de arriba. Esa técnica le funcionó durante un tiempo, hasta que un día Susan se tuvo que ir a trabajar, se le olvido que el perro que tenía estaba en la parte de arriba y cuando volvió a casa su madre lo había dejado en la calle, porque se había comido unos zapatos suyos. Por suerte Susan lo encontró y como no la dejaban pasar, pasó una noche junto al animal en la puerta de su casa, hasta que por la madrugada su madre se apiado de ella y la dejó entrar.
Así que descubrió que a su madre ya la tenía convencida así y como su padre nunca se enteraba de nada. No había problema alguno.

De esa manera Susan había encontrado una manera de autorealizarse, y en especial se había volcado en bastantes programas de colaboración en ese último año para sentirse más útil. Y darle un poco de sentido a su vida.

- Mama llévame a la estación de tren que tengo que ir a Córdoba esta tarde que he quedado con una amiga, para ayudarla con la asociación de animales, que han llegado nuevos perros a la casa de acogida y ella sola no puede llevarlos al veterinario.

- Vale.

Cuando Susan se subió al tren se notaba algo ansiosa, y con un cuerpo extraño, siempre se ponía nerviosa cuando tenía que estar con sus animales. Porque les cogía mucho cariño, y era muy gratificante ver como ellos también se lo cogían a ella.

Cuando llego a la estación y vio a Carmen se abrazó a ella.

- Dios Carmen cuanto tiempo.

Susan conoció a Carmen cuando estudiaba en Córdoba, durante el segundo año de su ciclo, Carmen había sido la que se sentaba a su lado, y habían pasado tantas horas juntas, que tenían mucha complicidad. Carmen, había seguido estudiando veterinaria, y Susan la envidiaba mucho, porque en su interior sabía que es era la carrera de sus sueños por excelencia, pero como la nota que exigían esos últimos años era bastante elevada. Sabía muy bien que no podría ser posible, y el sueño tendría que esperar.

- Susan cariño, ¡Te estas quedando en los huesos!

- Anda ya tonta, si tengo una barriga.

- ¿Que dices pava? Anda, anda.

- ¿Que tal están los peques?

- Pues en el albergue a la espera de que vayamos.

- ¿Vamos en tu coche?

- Si, claro.

Se subieron al coche y cuando llegaron al albergue, Sara les estaba esperando, ella era la encargada del recinto, se encargaba de seguir el registro de actividad de los animales y asignarle una tarea a cada voluntario, Susan y Carmen comenzaron a meter a los 4 perros en sus respectivos transportines, y pusieron rumbo al veterinario.

Llegaron a la clínica de la veterinaria que se encargaba de llevarle los casos a la asociación, y el primer elegido para la vacuna fue Budy, era uno de los perros que se había encontrado Susan, el pobre estaba junto a tres de sus hermanos, uno de ellos ya muerto, enterrados en un agujero que estaba tapado por una tabla, cuando Susan escucho el llanto de los pobres no dudo en buscarlos, cuando se encontró con aquella sorpresa, no dudo en ayudarlos. Y en comunicárselo a sus compañeros. El pobre apenas tenía un mes de vida, era un cruce de perro salchicha con chucho, pero era todo alegría y Susan sabía de sobra que aquel pequeño glotón no olvidaría lo que ella hizo aquel día por él, porque cada vez que él la veía se deshacía moviendo la cola, para que ella pudiera ver lo contento que estaba de su visita.

Al subirlo en la mesa para examinarlo Susan sintió que sus fuerzas comenzaban a flaquear. Pero no quiso comentarle nada a Carmen porque pensó que se le pasaría, como pasaba siempre. Pero de pronto cuando la veterinaria estaba poniéndole la vacuna y Susan y Carmen sujetaban a Budy, Susan cerró los ojos, y lo último que oyó antes de caer desplomada sobre la mesa fue a Carmen decir:

- ¡Se esta desmayando!

Unos minutos después Susan abrió los ojos y solo veía puntos negros, estaba tumbada en el suelo de la consulta, con los pies para arriba, y su amiga Carmen le había traído una Coca cola, sabía que era ella por su voz. Porque aún seguía sin ver nada más que manchas.

- ¡Vaya susto me has pegado Susan!

- ¿Es que acaso te da miedo la sangre? - Preguntó la veterinaria.

- Que va, si yo me voy a ser sanitaria, la verdad es que no se que me ha pasado. Creo que me estoy quedando ciega.

A medida que bebía más Coca cola, veía con un poco de más nitidez.

- ¡Anda ya! Habrá sido un bajón de azúcar ¿Se te esta pasando con la Coca cola?

- Si un poco.

Susan se giró y pudo ver entre puntos negros como la veterinaria tenía la cara descompuesta, y Carmen no podía parar de reír.

- Vaya ayuda me he buscado yo...

- No te metas conmigo ¡mala!

- Anda que ya veras que como cuando salgamos de aquí nos estamos riendo de esto. ¿No quieres comer nada?

- No me apetece gracias.

Cuando Susan recuperó fuerzas y acabaron de vacunar a los animales. Carmen la miro muy seria.

- Ahora te voy a hacer una pregunta, y por tu bien espero que seas sincera conmigo.

- Vale.

- ¿Desde cuando no comes?

- Pues no lo se...

- ¿Cómo es posible que no lo sepas?

- Hay no se no me agobies llevo unos días muy ajetreados. Esta tarde me he comido un yogurt.

- Susan, ¿Tienes algún tipo de problema con la comida?

- No se Carmen, pero últimamente no tengo nunca hambre, y como solo me hago algo para comer cuando me entra hambre...

- Me tienes preocupada Susan, has perdido demasiado peso, y tu eres una chica alta, pero por dios ¡Mírate! Si da pena verte, ¿Tu madre no dice nada al respecto? Se que suena fuerte, pero para mi que te estas volviendo anoréxica.

- ¿Que dices loca? Si yo como hasta dulces y todo eso...

- Pero quizás el día que comes un dulce no comes nada más en todo el día ¿Me equivoco?

- Si, yo no soy anoréxica, si que es verdad que cuando me he agobiado mucho por mi peso alguna vez que otra, he vomitado... Pero eso no lo tengo por costumbre porque se que es malo, y yo no quiero ser una enferma.

- Ven, vamos a este bar, y de aquí no me pienso mover hasta que te vea comer algo, lo único que me hace falta es que te desmayes en el tren, y aparezcas en Cádiz.

- No tiene gracia.

- ¿Acaso tu estas viendo que yo me ría?

- Vale ya como, pero no me riñas.

- Prométeme que vas a hacer al menos 3 comidas diarias, quiero ver una foto de cada una de ellas, ¿Me has entendido?

- Si mami, ¿En serio te preocupo tanto?

- Si, da miedo verte, no entiendo como tu familia no se da cuenta.

- No se, son todos muy pasotas.

- Pues ese tema no es para pasar de él, ¡Susan escúchame!, se de sobra que ahora tienes muchos problemas, pero no te escudes en el físico, eso es solo algo efímero, tu salud es lo primero.
Si alguien te ha de querer, te querrá igual con barriga que sin ella. Se que esta sociedad nos vende un prototipo de mujer, pero créeme, tu eres tan bella por dentro como por fuera, así que no te obsesiones, y no dejes que tus problemas puedan contigo. Recupera ese apetito y comete el mundo.

Cuando iba de camino a casa, Susan iba pensando en lo que le había dicho su amiga ¿Tendría razón su amiga? Estaría entrando en aquel estado de anoréxia, y si era así, ¿Cómo era posible que ella no se viera tan delgada? Había estudiado miles de veces ese tema, e incluso había hecho trabajos sobre ello, porque la bulimia y la anorexía eran las enfermedades por excelencia del siglo XXI, y ella por tener esos conocimientos, se creía inmune, pero por desgracia, la mente es un arma poderosa, que en manos de un niño, puede causar estragos.








Locuras

Esa mañana cuando sonó su despertador, no se demoró en la cama haciendo tiempo, soñando con 5 minutos más, se puso en pie, y se vistió a toda prisa.
Cuando volvió de la gasolinera, apenas le daba tiempo a desayunar así que fue a casa de Amanda y ambas fueron al trabajo, dentro de tres días acabaría y a Susan le daba miedo lo pensar en lo que se avecinaba después.

- ¿Que tal con Ana?

- Bien. Pero tengo una idea rondándome por la cabeza.

- Cuéntame.

- Creo que ya va siendo hora de que abra mis alas.

- No se a que te refieres.

- Creo que voy a hacer una locura pero, me voy a ir a Mallorca a buscar trabajo, aún estoy indecisa porque precisamente el dinero no me sobra, estuve mirando ayer por cuanto salían los billetes, y también salen un poco caros por el tema de que es temporada alta.

- Normal, ¿Pero tu sola te vas a ir?

- Bueno, sola, sola no mi padre tiene unos amigos allí y me podría alojar con ellos. Así que el alojamiento me lo ahorraría. Lo malo es que viven en un apartamento de una sola habitación, y es un matrimonio joven... Entonces no se si estaría estorbando. Obviando claro, que no tengo nada seguro, que tengo que ir a buscarlo allí. Y nunca he estado tan lejos de mi casa. Y con lo vergonzosa que soy...

- ¡Puf! Yo que se Susan, yo no sería capaz de irme, Mallorca esta bastante lejos, para irte tu sola.

- Ya pero tengo 21 años cuando no empiece a vivir cosas ahora ¿Cuando lo haré? 

- Eso si que es cierto. Pero sin haber salido nunca de tu pueblo, lo más lejos Córdoba, me parece una locura.

- Pues de eso es de lo que va a constar mi nueva vida. Mi nueva yo no va a tener miedo de las locuras, si no que se tirara de cabeza a por ellas.

- Tampoco te pases jajaja.

- No se como decírselo a mis padres la verdad.


Cuando estaban en el descanso del desayuno se aparto del grupo para llamar a Sergio.

- Buenos días cariño.

- ¡Ey preciosa! ¿Que tal? Al final anoche te acostaste y no me distes señales de vida ¿Todo bien?

- Si, si no te preocupes estuve hablando con su amigo y en fin ya te puedes imaginar, pero estaba muy enfadada, por eso no quería hablar con nadie.

- No te preocupes lo entiendo.

- Sergio ¿Tu vas a venir a verme algún día?

- Bueno la verdad es que me encantaría, si tu supieras lo que daría yo porque estos despertares me los dieras aquí en mi cama...

- Ya bueno, eso lo se, pero me refiero a que si te lo estas planteando o estas buscando hueco... 

- Si, la verdad es que mis amigos están este año de vacaciones por Cádiz y yo no he querido ir con ellos por quedarme aquí trabajando, ahora mismo no sería buen momento, quiero aprovechar este mes que me queda de vacaciones para sacarme un poco más de dinero, que después en septiembre ya no hay tanta gente.

- Ya lo entiendo, ¿Entonces que nos veríamos por septiembre?

- Seguramente.

- Bueno lo bueno de esa fecha es que a mi ya me habrán cogido en algún sitio para estudiar, y podrás venirte a mi piso. Ahora mismo estoy en Jerez, pero quién sabe, con un poco de suerte quizás en la convocatoria de septiembre entro en Córdoba.

- Pues si, la verdad es que no estaría mal pensado.

- Te lo digo porque la verdad me estoy planteando una locura.

- Cuéntamela.

- Creo que cuando acabe este trabajo cogeré un avión y pondré rumbo a Mallorca.

- Eso esta muy bien pequeña.

- Lo malo es que apenas tengo dinero, y no se si allí encontrare trabajo.

- Mira planteatelo así... Este año donde tu vives has hecho todo lo posible por trabajar, pero las oportunidades se te han ido gastando y el dinero que has conseguido, francamente apenas te da para cubrir gastos de los dos primeros meses. Así que yo que tu me iría a unas malas todo lo que te puede pasar es que te pegues el verano de tu vida. Conozcas sitios increíbles y bueno no puedas estudiar el año que viene, pero de todas formas el no ya lo tienes, por intentarlo no pasa absolutamente nada. Y además Mallorca esta muy cerca de Barcelona, te tendría aquí al lado, y podría ir a visitarte. Y conocerte al fin.

- Creo que me acabas de convencer, hoy mismo avisare a los amigos de mis padres y buscare el billete.

- Muy bien enana, así me gusta que seas valiente, recuerda que los cobardes no consiguen nada en esta vida, solo hay sitio para los valientes.

- ¿ Esa frase es de alguna película?

- Posiblemente jajaja ¡Me ha quedado muy Gladiator!

- jajajajaja ya te vale, pero si que es verdad que tienes toda la razón.

- Con todo lo que has pasado este año, un poco de emociones fuertes de más no es nada.

- Te quiero yogui ¿Que haría yo sin ti?

- Seguir jugando tranquilamente al apalabrados.

- Posiblemente jajaja vaya cosas tienes, bueno te dejo que voy a trabajar.

- Se buena enana.

- Yo siempre, y tu ten cuidado con la carretera.

- Lo haré.

Cuando llegó del trabajo a casa, sus padres acababan de llegar de sus vacaciones, subió a su habitación habló con la familia de Mallorca y al ver que su respuesta era afirmativa compró un billete de ida. Cuando bajo al salón para comer, miro a sus padres y les dijo:

- Tengo una cosa que contaros.

- Ya lo sabemos, dijo su padre. Yo tengo que preguntarte a ti otra.

- ¿Cómo que lo sabéis? ¿Y que quieres preguntarme?

- Que ya no estas con Hugo, y la pregunta es ¿Has cogido mi coche?

- ¿Cómo lo sabéis? Y con respecto a lo del coche ¿Quieres la verdad o la mentira?

- Porque hemos visto un montón de bolsas con cosas vuestras y fotos tuyas rajadas por la mitad, no hay que ser Sherlock y sobre lo otro quiero la verdad por supuesto, ¿Que has ido a verlo a él en mi coche?

- ¡Mierda las bolsas, no me ha dado tiempo de esconderlas! Y no no he ido a verlo a él, fui a ver a mi amiga Ana.

- ¿Y dónde vive tu amiga Ana?

- Ana cerca, en un pueblo de Cáceres.

-¡TU ESTÁS LOCA! ¡VES TE DIJE QUE ME HABÍA COGIDO EL COCHE QUE NO ESTABA LOCO! ¿Y CUÁNTAS HORAS SON DE CAMINO?

- ¡Papá! no me chilles que no estoy sorda, esta a 2:50 minutos de camino.

- LOCA NO LO SIGUIENTE, ESTA NIÑA SE A PROPUESTO QUE ME DE ALGO, ¡TE PODRÍA HABER PASADO CUALQUIER COSA! y nosotros sin saberlo.

- Para que querías que te lo contara encima de que te ahorro el disgusto, ¿Si te lo llego a decir me lo hubieras dejado?

- ¡NO!

- ¡Ves! Pues por eso mismo no te dije nada.

- Es que te acabas de sacar el carnet hace poco.

- Pero si no lo cojo nunca voy ha aprender, bueno el caso es que me voy a Mallorca a buscar trabajo, ya me he sacado el billete.

- ¡POR EL AMOR DE DIOS! ¡LA NIÑA SE NOS HA VUELTO LOCA!

La madre de Susan salió de la cocina para enterarse bien de lo que pasaba. Y ambos se pusieron a recriminarle su acción, tras varias horas de debate, la madre de Susan entró en razón, su padre sin embargo, como buen pesimista que era, lo único que le reprochaba, es que iba a quitarse del medio para pegarse unas vacaciones y gastarse su dinero, y que no podría seguir estudiando por su mala cabeza.

Y aunque a Susan le ardía la sangre, no quiso entrar en conflicto, y se quito del medio subiendo a su habitación para echarse una merecida siesta, ya se le iría haciendo el cuerpo a aquel gruñón, cuando llegara el momento no le quedaría más remedio que aceptarlo.








¿De que se componen los recuerdos?

Ese fin de semana lo paso con Ana y Edu, en verdad se lo había pasado bien, pero estar todo el día con ellos dos, no era lo que precisamente necesitaba, porque lo único que hacía con aquello era darse cuenta de lo que le faltaba a ella.
Habría dado cuanto tenía por haber estado allí con Sergio, para no sentirse tan sola, porque aunque físicamente no lo estuviera, su mente le decía todo lo contrario.

Acababa de separarse de la persona que la hacía sentirse así, y la otra persona que le hacía sentir mil y una cosa más se encontraba a tanta distancia en aquel momento, que solo le parecía una ilusión de su enajenada mente, que solo buscaba alguien por quien seguir ilusionándose día tras día.
No quería convertirse en una de aquellas mujeres que no era capaz de vivir sin un hombre, quería ser independiente y descubrir lo que significaba ser soltera, pero si sus amigas estaban emparejadas, aquello era un poco complicado.
Y si su corazón en ese instante estaba poniendo rumbo a Barcelona, era más complicado aún.

Cuando se despidió de Ana y de Edu y de nuevo se subió a su coche, noto como el respaldar del asiento le molestaba un poco, lo veía más alejado, pero no se atrevía a tocarlo por miedo a que su padre se diera cuenta de que había cogido su coche, así que tras despedirse una vez más de ellos, encendió la radio y emprendió su camino de vuelta a casa, habían sido unos días de vacaciones para desconectar de todo y de todos, despejar su mente y escuchar los consejos de su amiga.
Pero lamentablemente lo bueno dura poco y como el lunes tenía que continuar su trabajo y sus padres también volverían, no podía demorarse más allí.
 Su destino la estaba esperando.

Por el camino iba pensando, en como se las arreglaría al año siguiente, para poder continuar sus estudios, un buen amigo de la familia, siempre le había hablado bien a Susan de Mallorca, y más de una vez, le había dicho que fuera a buscar trabajo allí, que si sabía defenderse con el inglés no tendría problema para encontrar trabajo, ya que ella tenía buena presencia.

Creo que me estoy volviendo loca definitivamente ¿Que voy a hacer ya en Mallorca? La temporada de verano se esta acabando ya, estamos a mediados de agosto, no tiene mucho sentido, pero por otra parte, aquí en este pueblo perdido de la mano de la madre naturaleza, ya he comprobado la oferta de empleo que se otorga a alguien como yo. Debo consultar esta idea para comprobar lo que opinan los demás, necesito un cambio de aires, estar sola por un tiempo, no me vendría nada mal.

Susan siguió con su monologo interior, hasta que llego a la puerta de su cochera, aparco el coche en las marcas que había preparado cuando se fue, dejo las llaves en el sitio donde las dejo su padre, y observo con orgullo su obra, era el crimen perfecto. Abrió el coche una vez más para cerciorarse que no se olvidaba nada dentro, y sin querer le pego un cabezazo al retrovisor.

- ¡MIERDA! ¿Y ahora esto como estaba? Ya decía yo que lo había echo demasiado bien.

Miró la aguja de la gasolina y le quedaba una rallita para estar exactamente donde la dejo su padre.

- Bueno, mañana madrugare, para ir a la gasolinera a rellenar ese hueco que le falta. Solo espero haber dejado el retrovisor tal y como estaba, aunque con los nervios...

Cuando entró a su casa su móvil comenzó a sonar, la estaba llamando un numero que ella no tenía guardado en su agenda.

- ¿Diga? 

- Susan soy Marcos.

(Marcos era el mejor amigo de Hugo, era muy simpático pero demasiado camorrista para el gusto de Susan, siempre le andaba llenando la cabeza de pajaritos a Hugo, pero ambos se querían con locura, y a Susan le encantaba saber que al menos Hugo no estaba solo).

- Dime Marcos ¿Que pasa? ¿Le ha pasado algo a Hugo?

- No, no, es solo que estaba haciendo limpieza en su habitación y no quiere nada tuyo, ¿Estás en casa, para que pueda llevártelo?

- ¡Que fuerte! Dile que no quiero nada de eso, que yo se lo regale a él, así que es suyo. 

- Ya se lo he dicho, pero me ha dicho que si no lo quieres que lo tire, y hombre la verdad es que la xbox me gustaría quedármela, pero el me lo prohíbe.

- Jajaja anda tráemelo.

- De acuerdo, dentro de unos minutos estaré allí.

Susan se puso a hablar por teléfono con Sergio, cuando Marcos le pito a Susan, señal para que saliera de su casa.

- Sergio ahora te llamo, que ha llegado la mercancía.

- De acuerdo enanita, que no te camelen.

- Descuida, solo quiero información sobre lo ocurrido.

Cuando Susan abrió la puerta Marcos estaba abriendo el maletero, que estaba lleno de cosas de Hugo.

- Vaya, tantos años dan para mucho ¡Eh! ¡No entiendo porque hace esto!

- Yo tampoco la verdad, pero dice que así se le hace más fácil olvidarte.

- No creo que por quitar del medio todos los peluches, cuadros y cosas que le regale me vaya a olvidar antes. Me parece una actitud muy inmadura por su parte y una falta de respeto hacía mi.
No tengo la necesidad de estar viendo esto, él lo hace mucho más complicado de lo que en realidad debería ser.

- Ya Susan, pero yo solo soy un mandado, el mensajero.

- Lo se, lo siento, no debo pagar mi frustración contigo.

Susan metió todos los enseres en su casa, mientras Marcos cerraba el maletero y se quedaba apoyado en su coche, en busca de respuestas. Susan odiaba esos momentos de silencio antes de que llegara el tercer grado.

- Y bien, ¿Que ha pasado Susan?

- Marcos, que la llama se apago, ya no es el chico del que me enamore, no hay más. No hay que buscar culpables en esta historia, porque ambos lo somos. Ni mártires porque imagino que cada uno tendremos nuestra parte de razón. ¿Cómo esta él?

- ¡Puff! ¿Cómo quieres que este? ¿Sabes lo que dice que se le hace más difícil de llevar?

- ¿Qué?

- Tener que acostarse y despertarse, sin ver que nadie le da las buenas noches ni los buenos días.

Susan suspiró y notó como su alma abandonaba su cuerpo, necesitaba ser fría y mantenerse firme, sabia de sobra que recuperar su libertad no iba a ser tarea fácil. Pero no se dejaría engañar una vez más, ahora ella sabía la mujer que quería ser. Y que una persona así no tenía un lugar a su lado, conocía de sobra a Hugo y sabía que lo más que serviría volver con él sería para que se comportara durante un mes como Susan quería y al mes siguiente volver a ser como siempre, y echarle en cara todo aquello. Y no estaba dispuesta a que eso volviera a pasar.

- ¿Y porqué no lo supo apreciar cuando lo tenía? ¿Porqué no me contestaba a los mensajes? ¿ O porqué no tomaba el ejemplo y hacía lo mismo que yo? Te lo diré, porque es más cómodo quedarse sentado viendo como los demás realizan todo el trabajo, mientras tu no te ensucias las manos, lo siento, pero yo no puedo más. Me da mucha pena que todo haya tenido que acaba así y que ahora te tengamos a ti, como descarga. Pero no hay nada que hacer. Él ha tenido muchos años para darme el lugar que me correspondía y no ha sido capaz de hacerlo. Siempre ha antepuesto su madre ante todo, pues bueno, ya ha ganado ella.

- La verdad es que su madre se pasa mucho. Y no se debería meter tanto.

- Y él le tenía que haber parado los pies. No todo es culpa de ella, ella al fin y al cabo es una madre y quiere lo mejor para su hijo como todas, pero si no le paras los pies, cada vez la situación va a ir a más, que es lo que ha acabado pasando. Y cuando le ves las orejas al lobo intentas arreglar todo lo ocurrido en estos años en dos semanas, pero ya es tarde.

- Ya yo te entiendo, lo que pasa que es muy duro que te dejen, y el es mi amigo. Yo sinceramente se que vais a volver.

- Tu me entiendes, porque hace relativamente poco que te paso a ti, y has tenido que pasar por todo esto. Te aseguro yo que no puede ser ahora Marcos, quien sabe si quizás dentro de unos años cuando él sea  libre, si nuestros caminos se vuelven a cruzar, no te digo yo a ti que no, porque siempre le tendré un cariño especial, y solo le deseo que sea feliz.

- Él quiere lo mismo para ti Susan. Lo que pasa que le duele no poder ser él quien te haga feliz, se ha acostumbrado tanto a ti, que le es imposible pensar que puede continuar solo en el camino.

- Pobrecito, lo quiero mucho de verdad, pero ya es hora que se de cuenta que el también necesita ser libre, y hacer cosas por si mismo. Por favor Marcos, prometeme que si le pasa algo me lo contarás.

- El me ha dicho que no lo haga.

- Lo se de sobra. Pero si soy yo el motivo me gustaría saberlo. No quiero que haga ninguna locura.

- No te preocupes.

Se despidieron, y cuando Susan entró en su casa y vio todas aquellas bolsas, no quiso ni mirar su contenido, era increíble como tantos años cabían en apenas 4 bolsas. 
Eso no se lo perdonaría nunca a Hugo, aquel gesto había estado muy feo por su parte, era una manera más de llamar la atención por su parte. Así que Susan que en ese momento estaba encolerizada, cogió su móvil y cuando fue a escribirle un mensaje para pagar su frustración con él. Se dio cuenta de que precisamente eso era lo que él quería poder tener una excusa para hablar con ella, aunque fuera por medio de discusiones. Así que fue muy precisa con sus palabras, par no dar lugar a malos entendidos.

- Ya tengo todos los recuerdos de los que tu te has desecho. No te preocupes que yo sabré apreciarlos. Ahora nada te apega a mi, así que por favor vive tu vida y se muy feliz.

- No podía entrar en mi habitación, todo me recordaba a ti y lo único que hacía era llorar, no me juzgues, por favor entiéndeme.

- No te preocupes, te entiendo y no te guardo rencor.

Hugo siguió escribiéndole mensajes pero Susan que aún seguía encolerizada decidió apagar el móvil e irse a dormir, había sido un día duro y mañana tenía que madrugar para ir a trabajar y no dejar huellas de su crimen.