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miércoles, 7 de agosto de 2013

Especialista en amores imposibles

Susan empezaba hoy con ilusión un nuevo día, comenzaba un trabajo nuevo, lo había encontrado con la ayuda de Amanda y lo mejor de todo es que ambas comenzarían a trabajar juntas, aún no sabían quienes podían ser sus compañeras de grupo, puesto que las habían seleccionado como becarias en un nuevo centro comercial que habían abierto cerca de casa, de momento comenzaban como trabajadoras en prácticas durante dos semanas, y con un poco de suerte quizás habría la posibilidad de una contratación, o al menos eso les habían prometido, el sueldo no era muy bueno debido a que se suponía que ellas no sabían hacer nada y durante ese tiempo, tendrían la posibilidad de aprender.

Cuando Susan recogió en coche a Amanda comenzaron a hablar sobre lo sucedido la noche anterior, Susan estaba envuelta en un mar de dudas, y quería que Amanda la iluminara.

- Susi yo no se que decirte, es una locura la verdad, yo se que Hugo no ha sido el mejor de los caballeros hasta la fecha, pero ¿No crees que se merece otra oportunidad?
- ¿Otra? Por el amor de Dios Ami ¿Cuantas oportunidades le he dado en estos últimos dos años? Esto no funciona, y es tan sencillo verlo que hasta un ciego se daría cuenta.
- Bueno la verdad es que últimamente, la situación ha sido un poco insostenible.
- ¿Un poco? Ami sinceramente, llevaba años sin sentirme viva, ya no me acordaba de lo que era hablar con una persona y olvidarme de todas mis complicaciones. Y sabe Dios que lo intento pero hoy por hoy cuando estoy con Hugo lo único que me apetece es que fuera Sergio, y en cuanto lo pierdo de vista me pongo a hablar con él. Eso es señal de que algo muy bien no va.
- Es que si no pones de tu parte...
- Lo he intentado créeme, pero el día que estuve sin él, fue un suplicio, no puedo seguir así.
- Pero si ni siquiera lo conoces.
- Quizás así se puede llegar a conocer a una persona más que de otra manera, porque se abre más.
- O quizás solo sea una estratagema para camelarse a niñas ingenuas como tú que no han conocido otro mundo en su vida.
- Quizás, pero sabes, ese es un riesgo que estoy dispuesta ha asumir.
- Definitivamente te has vuelto loca. Y a mi lo que más pena me da de esta historia es Hugo, porque claramente se nota que tu ya has tomado tu decisión.
- Así es, pero Hugo, no es razonable, y si fuera de otra manera, no me daría miedo decirle las cosas. Pero como no me lo pone nada fácil, solo intentare que él haga por mi lo que yo no me atrevo.
- ¿Crees que funcionará?
- Espero que así sea.
- No comprendo como te ha podido pasar esto en serio, es que a mi no se me ocurriría nunca hablar con un desconocido.
- ¿Sabes porqué?
- Porque lo veo incoherente y extraño.
- No porque llevas 4 años con tu pareja, y os seguís queriendo, y sabéis saldar la monotonía, ambos compartís una vida, pero a su vez, lejos de esa relación tenéis vuestra propia vida, eso es algo que yo no podré decir nunca, por mucho que me duela admitirlo, mi relación es asfixiante. Y ha llegado un punto en el que el vaso que contenía todas las gotas de mi colmada paciencia ha estallado en mil pedazos, y ahora no hay manera de recomponerlo. Tu mejor que nadie sabes todo lo que me ha pasado, y tu misma me has dicho miles de veces que esto no lleva a ninguna parte que llevo una vida sedentaria de una mujer de 40 años, que no se lo que es vivir, salir de fiesta con mis amigas, besar a otra persona que no sea a Hugo, conocer otros mundos.
- Eso si que es verdad.
- Y sinceramente creo, que a yogui el destino me lo ha puesto en el camino por alguna razón.
- Sin darte cuenta él a conseguido abrirte los ojos, cosa que yo llevo años intentándolo y no lo he conseguido.
- Y lo peor es que a sido sin querer, él lo último que quiere es que yo lo pase mal, y me avisa de que él no me merece. En ningún momento me ha impuesto lo que debo hacer ni siquiera a opinado al respecto, y eso es una señal de madurez, a la que yo no estoy acostumbrada, si no estuviera tan lejos sería todo tan sencillo.
- Eres consciente de que si él no estuviera lejos, le habrías sido infiel a Hugo.
- Eso es algo que nunca llegare a saber, tu bien sabes que a lo largo de estos años, se me han dado muchas oportunidades, y sin embargo, jamás he engañado a Hugo. Y algunos eran mejor partido que él.
- Si, pero antes estabas locamente enamorada de él.
- El problema es que ahora no es de él de quién estás enamorada. Y eso precisamente es lo que me preocupa, porque no quiero que te hagan daño.
- No querer sufrir por amor, es igual que decirle a un bebe que aún se encuentra en el vientre materno ¿Para que vas a nacer? Si total, te vas a morir.
Hay cosas y situaciones en la vida que son inevitables, lo único que debemos hacer es pasar por ellas, y evitar caer de nuevo en la misma piedra.
- Que líos te buscas tu sólita.
- Ojalá no te tengas que ver envueltos nunca en ellos.
- Yo jamás haría algo así.
- Nunca digas de este agua no beberé, porque quizás al final acabas bebiendo antes de la cuenta.
- Tu y tu filosofía, ¿Y eso de yogui?
- ¡Ah! es que nos hemos puesto motes.
- Madre mía Susi me das miedo. ¿Cómo puedes ser tan feliz viviendo en una ilusión?
- A veces los sueños y las ilusiones son los momentos más felices de nuestras vidas, ojalá todos los pudiéramos hacer realidad, así verías lo feliz que se vive.

Al llegar al trabajo se dieron cuenta que el trabajo que les habían prometido era repartiendo propaganda, y aunque no comenzaron con mucha ilusión al menos estaban juntas. Ellas y sus locuras amenizaban la mañana.

El momento del desayuno, era el preferido por Susan, porque podía hablar con Sergio y despertarlo, le encantaba su voz de recién levantado, le resultaba tan sexy.
Y lo que más le gustaba era como Sergio la provocaba y la invitaba a quedarse dormida junto e él, la situación entre ellos, cada vez se caldeaba más, y lo peor era que ambos no podían apaciguarse mutuamente, ese deseo era algo desconocido para Susan, porque se notaba que Sergio poseía mucha más experiencia que Hugo y eso era algo que llamaba mucho la atención.
Pero sabía de sobra que quién mucho juega con fuego...




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