Susan sentía cada vez más que no tenía fuerzas para seguir ocultando lo que sentía su corazón.
Y cada vez se le hacía más difícil vivir aquella mentira, ahora cada vez que quedaba con Hugo este siempre la llevaba a sitios muy bonitos, y estaban volviendo a establecer lazos con sus amigos, ahora se comportaban como... Como una pareja normal a Susan le encantaba poder relacionarse con más gente, poder enterarse de lo que ocurría fuera de su burbuja y poder abstraerse, no obstante seguía sintiéndose agobiada, necesitaba aire, y ese aire fresco solo lo podía tener si ponía tierra de por medio entre ella y Hugo, para poder aclararse.
Esa tarde estuvieron en la piscina con sus amigos, y mientras Hugo conducía para llevar a Susan a su casa, ella solo quería que aquel tiempo a solas acabara para poder hablar con Sergio. Por el camino Hugo iba haciendo planes de su futuro no muy lejano con Susan, planes con los que ella había soñado tan solo una semana y media antes de toda aquella locura...
- Me ha encantado la tarde de hoy gordita, hay que ver de las cosas que nos hemos enterado hoy ¡Eh! ¿Cómo te lo has pasado tú?
- Muy bien la verdad, es que echaba de menos hablar con las chicas.
- Lo se, es que hemos estado un tiempo alejados del mundo.
¿Un tiempo? pensó Susan hacía al menos tres años que no quedábamos con toda nuestra pandilla, ahora nuestras salidas con ellos se resumían a la fiesta de noche buena o fin de año, y el último año ni eso, Hugo se estaba volviendo cada vez más huraño, y tan solo consentía quedar con Clara y Fernando, Susan se lo pasaba muy bien con ellos y el año anterior Hugo hasta había consentido ir de vacaciones con ellos.
Pero estos últimos meses se habían separado hasta de ellos, Susan hablaba todos los días con Clara pero no era lo mismo, porque a Clara no le podía contar ciertas cosas, como las que le estaban ocurriendo últimamente, el primero de los motivos era porque no lo entendería y el segundo era porque sabía de sobra que acabaría contándoselo a Fernando, porque siempre cuando las parejas se estancan y llevan tantos años juntos, para evadir a la monotonía acaban hablando de los demás, era algo que Susan sabía por propia experiencia. Así que con ella ponía un filtro a la información. No obstante le encantaba estar con ella porque era la única de sus amigas que había acabado los estudios y estaba parada en su casa sin poder trabajar, porque con los tiempos que corrían encontrar trabajo era como ver llover en el desierto.
- ¿En que piensas Susan?
- En nada, intentaba mantener la mente en blanco mientras miraba los campos de girasoles.
- Ojalá este año te den plaza en Sevilla, para poder irnos a vivir juntos.
- ¿Lo dices en serio? Sería una locura ¿No lo crees? Y además tu madre...
- Mi madre me da igual.
- ¿Desde cuando?
- Desde que intento ser feliz, y solo puedo ser feliz a tu lado, a mi madre la tendré siempre, y por mucho que le choque me acabara perdonando, para eso es mi madre.
- Es que es ese el eterno problema Hugo, es que no hay nada que perdonar, es que no vamos a hacer nada malo, solo queremos dar un paso más en nuestra relación.
- Por eso mismo haré lo que yo quiera hacer.
- Es que las cosas no son así, yo estoy cansada de esta perpetua lucha, yo no intento quitarle su hijo a nadie, y no estoy dispuesta a tener que agachar la cabeza, cada vez que ella entre en nuestra casa. Es una guerra inútil, que ella se empeña en mantener.
- ¿Y que le puedo hacer yo? Sabes perfectamente como son las cosas.
- Si lo se, por eso se que hasta que tu no te impongas y le dejes las cosas claras, esto no avanzara y seguirá estancado, porque tu harás lo que ella te pide y por consiguiente como yo haré lo que tu quieras también seré controlada por ella y el circulo de control seguirá siendo el mismo que hasta ahora.
- Siento no ser el tipo de hombre que tu esperas, el que lo dejaría todo por hacer lo que tú quieras, pero te recuerdo que yo tengo obligaciones.
- Lo se Hugo, llevo sabiéndolo mucho tiempo, por eso mismo estoy cansada, necesito estar un tiempo lejos de esto...
- ¿Ya estamos otra vez? Es eso si me quieres dejar dímelo ya y no estés conmigo por pena.
Ojala todo fuera tan fácil -pensó Susan. Pero al mirar hacía Hugo pudo ver como sus ojos comenzaban a estar vidriosos.
- No es eso, es que quiero ir a ver a mi amiga Ana, la necesito a ella y necesito despejarme.
- Muy bien iremos los dos juntos.
- Pero si ni siquiera te cae bien Ana, y además yo quiero pasar unos días con ella.
- ¿Para que para olvidarme?
- No Hugo, para olvidarme de toda mi situación. No todo se tiene que resumir a ti, no eres el ombligo del mundo.
- Me quieres echar de tu vida, peor que a un perro, porque al menos a ellos los quieres.
- ¡Dios mio Hugo! No te estas dando cuenta de que estas sacando las cosas de contexto. Porque me vaya con ella no te voy a olvidar, solo despejare mi mente ¿Es que no lo entiendes?
- No cuentas conmigo en tus planes ¿No lo ves?
- ¡AAAAAAAAA! Me estas desquiciando Hugo maldita sea.
Aquel chillido dejo fuera de serie a Hugo que se puso a llorar como un niño pequeño, al darse cuenta de aquello, Susan lo hizo parar en el arcén y lo abrazó.
- Pero ¿Que demonios te pasa Hugo?
- No quiero que me dejes solo, no puedo soportar que me abandonen otra vez.
Y Susan notó como se derrumbaba en sus brazos, ¿Que estaba haciendo? No lo podía dejar así de aquella manera, en ese momento Susan se olvidó de lo que ella quería una vez más, ahora su prioridad era hacer que Hugo estuviera bien.
- Ven aquí pequeño.
Susan tiró de su brazo y lo atrajo hacia su pecho para consolarlo.
- Ya esta cariño, no pasa nada, yo no quiero dejarte, solo necesitaba un tiempo para estar sola, pero si me necesitas no te preocupes que no me iré de tu lado.
Hugo seguía desconsolado aferrándose a Susan, abrazándola con toda su fuerza, parecía tan débil, siempre había considerado a Hugo como a un hombre intimidante, capaz de conseguir que la gente se estremeciera con una sola mirada, y verlo ahora en aquel estado, y sabiendo que todo era culpa suya le rompía el alma. Solo lo había visto así cuando se murió su padre, ella no quería que volviera a pasar lo mismo, en ese momento sintió como se rompía algo en su interior y Susan rompió a llorar.
Cuando una lagrima cayó sobre la cabeza de Hugo, el paró de llorar alzó la cabeza y observo atónito como Susan lloraba en silencio, con los ojos cerrados.
- ¡Susan! ¿Porqué lloras?
- Me duele verte así, no puedo soportar verte pasándolo tan mal, y saber que yo soy la culpable, me mata en vida.
- No, es que no se que me pasa últimamente, pero estoy muy sensible e irritable.
- Lo se, y lo siento.
- Es que lo que paso la semana pasada, me hizo darme cuenta de que esta vez si que te perdía y me da tanto miedo que sigas conmigo porque en ese momento te di pena.
A Susan le hubiera gustado decirle que tenía toda la razón del mundo y que ahora se daba cuenta de la magnitud de su error, ya que con cada día que pasaba a su lado Hugo sufriría más y más y ella no podía hacer nada, le hubiera gustado decirle que lo quería pero no quería mentirle, no se lo merecía. Y mucho menos ahora.
- ¿Se te ha pasado ya?
- Si un poco.
- ¿Quieres que conduzca yo?
- No, gracias pero creo que aunque me hubiera dado una embolia seguiría conduciendo mejor que tú.
- Gracias, ya sabes para la siguiente vez quien se va a ofrecer para ayudarte...
- Que era una broma tonta.
- Anda llévame a casa.
Cuando llegaron a casa de Susan pasaron unas horas dentro del coche, abrazados y hablando, pero a Susan le daba la sensación de que sus abrazos solo guardaban cariño, el mismo cariño que le podría dar a algún amigo suyo que conociera desde la infancia. Y se recriminaba y reñía por ello, quería sentir algo más con toda su alma, quería volver a enamorarse de aquel arrogante e impetuoso niño de sonrisa picara que ahora luchaba por mantenerse a flote, y no dejar escapar sus lágrimas.
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