Por el momento todo parecía perfecto, Susan se había encargado de llevarse refrescos y frutos secos por si le entraba hambre o se cansaba de conducir. No habían pasado ni 40 minutos cuando su móvil comenzó a sonar, al tener activo el gps, necesitaba tenerlo en volumen, y el sonido de los whatsapp la ponían de los nervios, no se atrevía a mirar el móvil, porqué no se veía aún tan diestra como para que esa distracción no le supusiera ningún problema. Pero como el ruido la estaba sacando de quicio, cogió el móvil para ver de quien se trataba.
Para su sorpresa era Hugo, no esperaba tener señales de vida de él hasta que no pasara una semana, pero por lo que parecía, esta vez no pudo resistir tanto tiempo, para volver a fastidiarla.
Cuando vio que le había escrito 12 mensajes y seguía escribiendo, ni siquiera se detuvo a leerlos, escribió como pudo:
- Ahora no puedo hablar, voy conduciendo, cuando llegue te aviso y me dices lo que me tengas que decir.
- ¿Que te has ido? ¿Y con el coche de tu padre? Anda que te ha faltado tiempo, si yo sabía que estabas deseando quitarme del medio, ¿Que te crees que soy tonto? Anda corre y ve a pasártelo bien con tus amiguitas. ¡Pero que sepas, que cuando vuelvas yo no estaré aquí para esperarte!
Ese tono la cabreo muchísimo y no pudo evitar contestarle.
- Mira ese tontito se lo pones a quien te aguante, y no te preocupes que no me tienes que esperar porque no quiero que me esperes ¿Te queda claro? Lo nuestro esta muerto, deja de controlarme, sigue con tu vida, que yo seguiré con la mía.
Hugo le seguía escribiendo sin parar, tenía ese don de la inoportunidad. Cuando Susan levanto la cabeza para mirar de nuevo la carretera, se dio cuenta de que estaba en el carril contrario, dio un volantazo para recuperar su sitio, y sintió que su corazón se le iba a salir por la boca cuando vio aproximarse a ella un camión a toda prisa.
Sus piernas comenzaron a temblar y no era capaz ni de apretar el freno, cuando vio un área de servicio se desvió hacia la derecha para entrar en ella. Cuando llego, solo puso el freno de mano y se bajo del coche, cuando aún estaba arrancado, apoyo sus manos sobre el capó y noto como sus piernas ya no formaban parte de su cuerpo, cayendo en el suelo. Comenzó a llorar desconsolada, aún no era consciente de lo cerca que había estado de la muerte. No le podía echar la culpa a Hugo porque él estaba cabreado y lo único que quería era desahogarse con ella, la culpa era solo suya por haber mirado el teléfono y no haber estado pendiente de la carretera.
Era lo único que le faltaba, en ese momento apago el móvil, pues la voz del gps no dejaba de recalcular posiciones, una mujer que aparentaba tener unos 50 años se le acerco, al ver que estaba tendida en el suelo.
- Pequeña ¿Te encuentras bien?
Susan levanto la cabeza, que la tenía en ese momento escondida entre sus rodillas, y la miró. No era consciente de que su coche seguía arrancado y con las llaves puestas, si alguien hubiera querido robárselo, ella no habría supuesto ningún impedimento en su estado.
- ¿Que te pasa mi niña?
La mujer se agacho y le ofreció un pañuelo.
- Gracias.
- ¿Estás tu sola?
Susan asintió con la cabeza y mientras secaba sus lágrimas.
La mujer le ofreció su mano para que se levantara.
- Ven cariño, apaga el coche y ciérralo, que creo que necesitas tomarte una tila.
- No me gustan las tilas.
- Vaya por dios, pues ya encontraremos algo que te calme.
Y le dedico una sonrisa tan cálida, que Susan paro de llorar y fue capaz de volver a ponerse de pie. Hizo lo que la mujer le había dicho, y se fue con ella a la cafetería del área de servicio.
- Yo soy Carolina, ¿Como te llamas tú?
- Susana.
- Un nombre muy bonito, ¿Quieres tomarte algo?
- Si, una botellita de agua no me vendría mal.
- La pobre, ¿Me puedes contar que es lo que te ha pasado para que te pusieras así?
- He estado apunto de chocarme con un camión, por ir discutiendo con mi ex por teléfono, pero es que no me dejaba escuchar el gps, y sin los datos de internet mi gps no funciona. Me tenía ya desquiciada y he acabado entrando al trapo.
- Los amores, no he visto nada más complicado y a la vez que nos guste tanto que el amor. Lo importante es que no a pasado nada mujer, eso es por algo. ¿Crees en el destino?
- Por el estoy hoy aquí.
- Pues creo que tu destino augura algo grande para ti pequeña, créeme lo he sentido, aún no ha llegado tu hora, así que no te preocupes por lo que podría haber sido, y piensa en lo que tiene que ser. ¿Vas muy lejos?
- En realidad no lo se, solo espero encontrarme a mi misma.
- Con el tiempo estoy segura de que lo conseguirás, hay un dicho que dice: "Más vale tarde que nunca".
- Muchas gracias de verdad.
- No hay de que, considero que en esta vida, deberíamos ayudarnos los unos a los otros, y dejar de caminar por la vida de puntillas, al fin y al cabo si una persona no tiene humanidad y no ofrece su ayuda a los demás es como si no hubiera echo nada útil.
- ¿A que se dedica usted? Por curiosidad.
- Soy médica ¿Porqué lo preguntas hija?
- Porque sinceramente la he visto con tanta humanidad que tenía curiosidad. Ojala de el día de mañana yo pudiera ser así.
- Seguro que si, eso no se trata de querer, simplemente uno lo lleva dentro.
Pasaron unas horas hablando, Susan ya no recordaba tan si quiera el motivo por el que había acabado allí, llamó a su abuela para que no se preocupara y aviso a Ana de que llegaría un poco más tarde, le encantaba hablar con Carolina, y quería aprender todo lo que pudiera de aquella mujer. Ya que en un futuro le gustaría que su profesión girara en torno a la sanidad y aún no tenía muy claro cual sería.
Carolina era un encanto, le dio su numero de teléfono a Susan cuando se despidieron para que se pusieran en contacto y para que Susan le contara como le había ido el viaje.
Después de aquel encuentro fortuito con Carolina sintió que estaba llena de energía positiva y lista para continuar su camino, a donde quiera que este le llevara, tan solo se dejaría llevar, y que pasara lo que tuviera que pasar. No se detendría para sentir miedo de lo que pudiera ser simplemente lucharía por lo que quería que fuera.
Estos pensamientos inundaban su mente mientras conducía, cuando de repente un coche la adelanto. Susan se quedo boquiabierta al ver que era un taxi de Barcelona ¿Acaso el destino le estaba dando señales de que ese era el camino correcto? Susan estaba deseando llegar a casa de Ana para poder llamar a Sergio y contarle la extraña coincidencia. Cuando un coche comenzó a pitarle y tomo conciencia de que estaba en el carril izquierdo y le estaba imposibilitando el paso, cuando se cambio al derecho, comenzó a reírse como una loca, al recordar las palabras de Sergio.
- "MALDITO YOGUI" Y yo que me pensaba que su consejo había sido patético.
Y continuo sonriendo hasta que al fin llego a casa de Ana.
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