Cuando apenas le quedaban 20km para llegar a su destino, la batería de su móvil ya se encontraba en un 15%.
¡Mierda, lo que me faltaba ahora es que se me apagara el móvil, y el pueblo de Ana tiene 16.000 habitantes, como para tener que encontrarla a la vieja ozanza, preguntando a la gente que encuentro por la calle.
Se desvió en una parte habilitada en el arcén, para no volver a mirar el teléfono mientras conducía, y desconecto el gps e internet. Llamó a Ana para informarla de que pronto se verían y para que la buscara en caso de que se perdiera, ya que Susan no acababa de fiarse de su orientación.
Cuando al fin vio una entrada al pueblo de Ana su cara se ilumino con una sonrisa, al fin había llegado. Y lo había conseguido por ella misma, ¡Su primer viaje sola! Cuando miro a su derecha, al fin pudo ver a su amiga Ana que la estaba esperando fuera del coche. Susan detuvo el coche a su lado, bajo la ventanilla:
- Susan me parece increíble que al fin estés aquí, ¿Tus viajes siempre son una Odisea?
- No te lo puedes ni imaginar, si yo te contara...
Susan bajó de su coche, dejándolo aparcado de cualquier manera en medio de aquella estrecha calle. Y se abrazó a Ana como si llevaran años sin verse.
En realidad hacía tres meses que no se veían y después de haber estado viviendo juntas 2 años, 3 meses eran una eternidad.
La última vez que se habían visto fue cuando Susan fue a pasar unos días con Hugo a su piso en Sevilla, Ana quería hacer turismo por la ciudad y había convencido a su novio Edu para que la llevara.
La relación de Ana con Edu era de envidiar, Susan había estado con Ana desde el primer momento, por lo que había vivido de primera mano todo lo ocurrido en aquella bonita historia.
Ana era de las típicas mujeres que tenían la firme creencia de que las mujeres son un ser independiente y que no necesitaba de ningún hombre para sentirse realizada, su primer amor le marcó mucho, cuando tenía 18 años y desde entonces, de los hombres no buscaba nada más que una relación de amistad, alguna que otra vez daba la casualidad de que en ellos también encontraba algo de cariño cuando lo precisaba, pero si algo tenía claro es que de ninguna de las maneras, se volvería a cegar tanto por alguien como la primera vez.
Pero bajo toda aquella fachada de chica dura, su naturaleza romántica quería volver a vivir algo especial y conocer a esa persona que te hace sentir única a los ojos del resto del mundo.
Por el mes de Mayo de 2011 se había puesto muy de moda entre sus amigas tener una cuenta en badoo, y aunque esa red social no tenía muy buena reputación, porque la mayoría de las personas que se hacían una cuenta buscaban "el polvo fácil", había otras personas más normales que buscaban conocer a más gente y bueno, lo que surgiera, (pero sin decirlo abiertamente).
De manera que las amigas de Susan que se sentían solas buscaban a alguien con quién distraerse en las calurosas tardes de ese verano que se estaba anticipando demasiado deprisa.
Helena era otra de sus amigas solteras y era la que había iniciado "el movimiento badoo" un día de prácticas, cuando su grupo de amigas de clase salieron para desayunar a la cafetería del hospital, Helena se acerco a Ana y le dijo:
- Ayer conocí a un tío por badoo, es muy bueno, pero creo que es demasiado bueno para mi, es de los que te pegan más a ti Ana, ¿Que tal si le paso tu numero y habláis vosotros?
- Yo que se, me da cosilla la verdad.
- Anda ya tonta, ya verás como te gusta, ¿No eras tú la que quería conocer gente? Pues esta es tu oportunidad.
- De acuerdo.
Esa noche cuando Susan y Ana llegaron a su piso, y se pusieron a ver la televisión, la cara de Ana era todo un poema.
- ¿Porqué pones esa cara de disgusto Ana? Cualquiera diría que te están pegando pellizcos en el culo ¿No te gusta el chico?
- No se tía, creo que es demasiado empalagoso para mi gusto, no es normal que me diga estas cosas sin conocerme de nada, me lo pinta todo demasiado bonito, y sin conocerlo de nada, como que no me hace mucha ilusión.
- Creo que el pobre no sabe muy bien como jugar sus cartas, si lo ves tan bueno como dices, quizás sea así de verdad, no toda la gente que conoces por internet te tiene que engañar ¿no?
- Si, pero esa actitud, me echa demasiado para atrás.
- Normal, yo en tu lugar haría lo mismo.
- Y no deja de decirme que quiere conocerme, que la gente no se conoce solamente hablando, y mandándose fotos.
- En eso tiene toda la razón el pobre.
- Si, pero a mi me da un poco de miedo ¿Y si no le gusto?
- ¿Ya estamos con las inseguridades?
Ana era una chica ala, morena de ojos marrones y pelo largo negro, el prototipo de la típica mujer cordobesa, además tenía un estilo único para la ropa, su pasión sin duda era la moda, su único problema es que estaba algo rellenita, y eso la echaba para atrás cuando conocía a alguien, porque siempre se veía poca cosa por culpa de su físico.
- Claro para ti es muy sencillo decirlo, como tu estas delgada.
- No seas más tonta, por favor, conoce al chico, si el te lo esta pidiendo, dale una oportunidad y luego que pase lo que tenga que pasar.
Paso una semana y media y Ana seguía hablando con Edu, aún no estaba muy segura de si pasaría algo o no con él, pero le estaba cogiendo mucho cariño, así que ese fin de semana, cuando Ana fue a visitar a su madre, quedó con Edu en su pueblo, para la primera toma de contacto, y por lo que Susan pudo deducir de esa noche, les tuvo que ir demasiado bien, porque ya había pasado un año, y sinceramente no sabía cual de los dos estaba más enamorado del otro, la chica independiente que conocía como Ana, ahora no podía vivir alejada de Edu.
Es curioso como la vida va dando vueltas y nos lleva a puntos que jamás creímos que pisaríamos.
Susan se alegraba mucho por su amiga, al fin había encontrado a su anhelado amor, y al ver que ambos se compaginaban tan bien, sentía una envidia sana, echaba tanto de menos esa sensación de abrazar a esa persona de la que no te gustaría separarte nunca.
Tras aparcar el coche en la puerta de casa de Ana, saco la maleta y lo cerro, Susan resopló, al fin podría librarse durante unos días aquel infernal aparato.
Al entrar en casa de Ana soltó la maleta en la habitación de su amiga, levanto la cabeza y vio como su amiga la miraba con cara de...¡Cuéntamelo todo!
- ¡Bueno Susan y cuéntame la historia con el catalán!
Susan comenzó a reírse.
- Es una locura.
- Lo se, pero mira Edu y yo, sinceramente pienso que si una persona es para ti, cuando se cruza en tu camino y lo cambia toda a su paso, haces cualquier cosa para que se quede.
- ¡Mírala a ella! ¿Quien te iba a decir a ti eso hace apenas un año?
- Jaja ¡Lo se!
- Ya pero Ana, es que esta tan lejos, 9 horas de camino son muchas horas.
- Sinceramente ¿Sabes lo que pienso?
- Dime
- Que es una locura más de las tuyas, que dudo mucho que puedas tener algo con el por la distancia, y vuestra diferencia de edad, pero que es lo mejor que te ha podido pasar para que abrieras los ojos de una vez, y vieras que Hugo no te trataba como tu mereces.
- ¡Uff! Ana vienes pisando fuerte, ¡Me acabas d dejar muerta!
- A ver, es lo que pienso, Hugo sabes que siempre te he dicho que es un niño que te quiere mucho, pero que es demasiado posesivo, y que no te lo demuestra como tu lo necesitas, porque su manera de hacer las cosas es castigándote como si fueras una niña pequeña, y este muchacho, bueno no lo conozco, pero por la descripción que me has dado tú y si nunca ha tenido novia, ¿Que te hace pensar que contigo sera diferente? Tiene toda la pinta de ser un cabroncete.
- Jajajajaja ¡Ana eres demasiado sincera para mi gusto! La verdad es que no lo conoces, pero quizás conmigo sea diferente y se enamore de verdad porque yo soy única.
- Anda, hazme un favor a mi y al mundo y ¡BÁJATE DE LA NUBE GOKU!
- Jajaja ¡Ya se me habían olvidado tus charlas de madre! Voy a llamar a Sergio un momento ¿Te importa?
- No, para nada.
Susan comenzó a hablar con Sergio y contarle toda su experiencia como conductora, cuando Ana entro en la habitación y vio el brillo en los ojos de su amiga, y esa sonrisa de enamorada, supo que la había perdido, ese chico realmente le había dado fuerte, si no jamás se habría atrevido a dar ese gran paso, porque por mil y una veces que Ana había intentado ayudarla para dar el paso, al final cuando hablaba con Hugo se retractaba, y los dos pasos que había dado hacia adelante se convertían en 20 hacia atrás.
Era increíble pero sin duda el amor era la fuerza que tenía la capacidad de cambiar el mundo, y si aquel chico hacía tan feliz a Susan merecía todo el respeto por parte de Ana.
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