Vistas de página en total

sábado, 28 de septiembre de 2013

Rompiendo esquemas

Susan, se levantó esa mañana con una actitud diferente, con todo lo ocurrido el día anterior, parecía que hoy el kharma querría que ella tuviera un día diferente, como si se hubiera plantado, y quisiera devolverle la alegría que tanto le hacía falta.

Se levantó y mientras iba por ese corto pasillo camino al baño, sus pensamientos se cargaban de positividad. Cerró la puerta del baño se miró al espejo, y comenzó a hablarse a si misma.

Hoy es un día diferente a los demás, ¿Porqué me siento así? Porqué ya estoy cansada de llorar, de lamentarme, de pensar ¡El porqué de las cosas! Ya es hora de que las cosas cambien, y la única manera de que lo hagan es, el punto de vista desde el que las queramos observar.

Se que ayer posiblemente fuera uno de los peores días de mi vida, pero te prometo que hoy todo eso va a cambiar, tanto si encuentro trabajo, como si me vuelven a cerrar esa puerta otra vez, estoy dispuesta a abrir por mi misma todas las ventanas que hagan falta.

Se puso su ropa deportiva, salió de aquel apartamento antes de despertar a José y a Lisa. No quería causarles más molestias, ayer los pobres habían estados muy preocupados por ella. Y lo único que ella necesitaba y quería era estar sola.

En el momento que cerró la puerta, se puso los cascos y sintonizo "Sueños" de Diego Torres, aquella canción estaba cargada de energía, y siempre la animaba, Susan tenía la sensación de que siempre que la escuchaba le traía suerte.

Así que ese día como la cita con el que podría ser su nuevo jefe sería dentro de un par de horas, pensaba escucharla bastantes veces.

Aunque sabía de sobra que jamás podría llegar a aborrecerla, porque era de esas canciones que pueden explicar momentos concretos de tu vida y sobre todo porque como ya dije le traía suerte, y la llenaba de alegría.

Cuando acabo su deporte matutino y volvió al apartamento, ya estaba sola. Selecciono una nueva lista de canciones en su móvil, le dio todo el volumen que pudo y comenzó a ducharse.

Cuando salió de la ducha y se miró al espejo, se puso de perfil, era increíble pero de repente es como si la venda que llevaba hasta ese entonces en los ojos se le cayera, y viera realmente lo que podían ver los demás. Era cierto que no tenía nada de barriga, que era lo que más le preocupaba, es más estaba excesivamente delgada, y ahora entendía porque se lo decían.

Sus costillas sobresalían de su piel, e incluso afeaban su linda piel. Sus pómulos, clavícula, muñecas, e incluso la cresta ilíaca de sus caderas se le marcaban en exceso.

¿Cuándo ha pasado esto? Había estado tan preocupada porque la gente me viera de una manera diferente a como yo me veo, que no me había dado cuenta de que me estoy consumiendo.

Susan comenzó a vestirse, no le gustaba como le quedaba la ropa, toda era demasiado ancha. Y ella lo único que quería era causar buena impresión. Y no desaprovechar esa oportunidad.

Así que se rizo el pelo y se decidió por el primer conjunto que se había probado. Y se hizo el desayuno.

Hacía ya bastante que no se detenía a hacerse unas tostadas mientras veía algún programa sin sentido en el televisor.

Cuando quedaba media hora para el encuentro. Se puso en camino. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario