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viernes, 2 de agosto de 2013

Decisiones

Después de la intensa charla que había tenido la noche anterior ya nada volvería a ser lo mismo.
¿Porqué justamente le estaba pasando esto ahora? Era lo único que le faltaba para estar aún más confusa con su vida, como si no tuviera suficientes decisiones que tomar en su vida diaria, ¡Claro ¿Porqué no otra más?!

Como siga así se que voy a acabar volviéndome loca...

En ese momento sonó su móvil. El número era desconocido ¡Que raro! -pensó

- ¡Dígame?
- Hola, ¿Susan?
- Si, soy yo ¿Quién es?
- Mire, mi nombre es Celia la llamaba porqué hace unas semanas, usted entrego un curriculum en nuestro restaurante, y quisiera saber si ¿podemos contar con usted?
- Si ¡por supuesto! ¿Cuando comenzaría?
- Este viernes nos gustaría hacerle una prueba, para comprobar como trabaja y si nos gusta como se desenvuelve, ya la llamaríamos para eventos en los que requiramos a más personal.
- Estupendo dígame la hora y la ropa que deberé llevar el viernes y ya concretamos...

Tras finalizar la conversación, bajo agitada las escaleras para dirigirse al salón donde se encontraba su madre barriendo.

- ¡MAMÁ! Me acaban de llamar de uno de los sitios a los que mande el curriculum, que quieren que comience a trabajar este viernes, aún no me han dicho que sea nada seguro, pero menos da una piedra, parece que las cosas se van solucionando poco a poco.
- ¡Que bien! Me alegro mucho Susi a ver si con suerte te llaman mucho y puedes ahorrar algo más para poder comenzar a estudiar este año.
- Ya lo se mama, soy consciente de ello créeme, nadie lo sabe mejor que yo.
- Perdona hija no quería presionarte, pero es que la situación, es precaria...
- ¡MAMA! No empieces, que lo se te he dicho.
- Bueno, vale, vale.

En ese momento entró por la puerta su padre que había oído algo de la conversación.

-¿Por fin te vas a ir de mi casa?
-¿Que dices? ¿Ya vienes buscando guerra? No me apetece discutir.
- He oído algo de que te ha salido trabajo.
- Así es.
- Seguro que sera una tontería y no te pagaran bien, vamos que no creo que te vayas a matar a trabajar tu, con lo señorita que eres.
- Te he avisado, no tengo ganas de tonterías.
-Pero si es que no me cuentas las cosas.
- ¿Para que quieres que te las cuente? ¿Para que me menosprecies?

En ese momento Susan salió de la cocina indignada, pensando lo poco que le duraba la felicidad en aquella maldita casa, se echo sobre la cama, escribió a Sergio contándoselo y acto seguido llamo a Hugo.

- ¿Qué quieres?
- ¡Chico, yo que se, buenos días al menos! ¿Estás cabreado conmigo o algo?
- No empieces.
- No se es que llevamos días sin vernos, apenas hablamos y cuando hablamos... El resultado siempre es el mismo.
- No tengo ganas de tonterías Susan ¿Que coño quieres?
- ¡No tienes derecho a hablarme así!
- Pues no me llames.
- Me han llamado para trabajar en un restaurante.
- ¡A estupendo! Así los viejos verdes podrán tener la oportunidad de babosear mientras te miran las tetas.
- Si supieras lo cansada que estoy ya de tus celos, necesito el dinero y lo sabes.
- Si supieras lo cansado que estoy yo de que tu siempre hagas lo que te da la gana.
- Yo, yo y yo ¿Crees que a mi me gusta tener que trabajar en la hostelería? Para eso he estudiado, estas mal en serio, y ya sinceramente paso de explicarte una vez más lo que pasa, porque lo sabes de sobra, ahora si piensas que soy una egoísta por querer ganar dinero para poder seguir estudiando, nuestra conversación ha acabado aquí.
- Pues aquí a acabado.
- ¡QUE TE DEN! A TI Y A TU TONITO DE CONDESCENDENCIA.
- Tranquilízate chica culta.
- Si no sabes lo que significa condescendencia quizás deberías buscarlo en el diccionario listillo.
- Aquí la única lista que hay eres tú, pero eso durará hasta que yo me canse.
-¿Pero a que viene eso ahora? Sabes que, ¡Que paso de ti y de tu maldito egoísmo!¡Siento que seas un maldito egolatra mimado que no ve más allá de su ombligo!
- Sabes yo también siento que tus padres no te quieran, ni quieran que sigas estudiando, todo el mundo no puede tener suerte en esta vida, y sabes de sobra que lo mejor que te ha pasado es conocerme, así que si no quieres perderme, más te vale que vayas dejando atrás esa idea de estar trabajando en ese restaurante.
- ¿Es una amenaza?
- ¡Más bien una advertencia!
- Sabes lo que te digo, que ya está bien de hacer siempre lo que tu quieres, por si no te has dado cuenta, soy adulta, y estoy capacitada para tomar mis propias decisiones, en las cuales no interfieren ni mis padres, como comprenderás, no te voy a hacer caso a ti. Y sabes ya no me vas a amenazar más, ¡PORQUÉ HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!
- ¿ME VAS A DEJAR?
- Te corrijo, te estoy dejando.
- Eres una zorra sin vergüenza y sabes que, eso me lo vas a decir esta tarde a la cara, aquí la única egoísta que existe eres tú. Que solo piensas en ti, sin importarte una mierda lo que yo opine, mira que te dije que no echaras el curriculum ahí ¿Pero me hiciste caso? ¡NOO! LA NIÑITA TENÍA QUE HACER UNA VEZ MÁS LO QUE LE DABA LA GANA.
- No entiendo porque en vez de alegrarte la tomas conmigo, yo no tengo la culpa de que tengas problemas en tu casa.
-Mi único problema eres tú, tú y tu manía de hacer las cosas a mis espaldas.
- ¿Pero que película te estas montando? En serio déjame en paz, y no me llames porque no te lo pienso coger.

Y acto seguido le colgó el teléfono y se puso a llorar con el corazón encogido.
En ese momento su móvil sonó. Cuando iba a colgar pensando que se trataba de Hugo vio en la pantalla el nombre de Sergio, su llanto se cortó de pronto pero u corazón aún estaba congestionado por el sofoco.

-Dime.
- ¡Que bien enana, me alegro tanto por ti! Con un poco de suerte verás como lo consigues.
- Si, bueno, no se yo...
- ¿Que te pasa enana? Te noto rara.
- Aquí a nadie le parece bien, acabo de discutir con él y lo he dejado.
- ¿Y como estás?
- No muy bien la verdad, con lo bien que me sentí cuando me dieron la noticia, ahora en cambio me sabe tan amarga, estoy cansada de estar aquí necesito salir de aqí, no aguanto más.

Y rompió a llorar desconsolada.

- Enana por favor no te pongas así, que no se que hacer y me siento muy incomodo.
- Lo siento - Dijo mientras se limpiaba las lagrimas con un pañuelo.
- No te disculpes tonta, si tu no tienes culpa de nada, ojalá pudiera estar allí para abrazarte al menos, porque soy un desastre consolando.
- La verdad es que me vendría muy bien un abrazo en este momento.
- Pobrecita mi niña, no es justo que te pasen a ti estas cosas, no se con que clase de personas convives y menos como es tu pareja, pero no debe ser muy listo cuando te trata así. Tu eres demasiado buena ¿No lo ves?
- Pero es que me da mucha pena que todo tenga que ser así. Y no entiendo porque no se pueden alegrar ni una sola vez por mi y siempre tienen que menospreciar todo lo que hago. Nadie me valora.
- Yo te valoro.
- Y eso es lo que más rabia me da, porque tu ni siquiera me conoces y yo creía que ellos si, quizás soy yo Sergio y cuando lleves un tiempo conociéndome, te darás cuenta de que no merezco la pena y acabas pensando como el resto.
- Eso jamás, escúchame Susan, tu no eres tonta ni mediocre, eres la persona más interesante e inteligente, que he conocido en años, no dejes que nadie te haga pensar lo contrario ¿Me oyes? Tú vales mucho y los únicos que son tontos son aquellos que no se dan cuenta y te maltratan de esa manera.
- Pero...
- No hay ningún pero Susan, llevo 4 días hablando contigo y te he contado cosas a ti que ni siquiera saben amigos míos de toda la vida, tu eres especial lo se. Y lo que más me molesta es que tu no te des cuenta de ello.
- Pues... para no saber consolar... Hay que ver lo bien que lo has echo jejeje.
- ¿Ahora te ríes? Estás loca enana.
- Lo se.

En ese momento le dieron ganas de decirle ¡Por ti! Pero reprimió esas palabras en la punta de su lengua, una vez más por miedo.

-Bueno si al menos a servido para que te sientas mejor me alegro.
- Por supuesto, tu si que eres especial, le doy gracias cada día desde que te conozco al modo aleatorio de apalabrados.
- Jajajaja pero que niña más tontita me he ido a buscar.
- Eres único en serio.
- ¿Pretendes ponerme colorado?
- Solo te digo la verdad pavo.
- Yo soy el que debe dar gracias. Venga límpiate esas lagrimas y sal con Amanda a dar una vuelta y que te de el aire que te hace falta.
- Gracias de verdad ¿Que haría sin ti?
- Buscarme sería la opción correcta.
- Me encantas.
- Y tu a mi.
- Un besito cielo, luego me gustaría hablar contigo por skype. Me apetece verte aparte de en fotos.
- Por supuesto ¿Tu tienes?
- No pero lo instalare después.
- Perfecto entonces, luego hablamos. ¡Muak!

El sonido de aquel besito la volvió loca y pinto en su rostro la más hermosa de las sonrisas.

- Adiós cariño, se bueno.
- Siempre, y tu intenta no llorar más, que nada ni nadie se merece tus lagrimas.
- Deja de enamorarme anda.
- Jajajaja ¡Hasta luego enana!

En ese momento Susan bajo las escaleras y puso rumbo a la casa de Amanda, no le había contado aún nada, de lo sucedido con Sergio porque le daba miedo que ocurriera como en un sueño y cuando lo dijera en  voz alta todo se esfumara.
Aún no era consciente de lo que ocurría realmente, y su miedo aumentaba por momentos. Sabía de sobra que Amanda la trataría de loca. Pero necesitaba contárselo, no podía guardar más tiempo el secreto.

Cuando llegó a su casa y llamo a la puerta Amanda la recibió.

- ¿Que pasa tía?
- Acabo de dejar a Hugo.
- ¿Otra vez?
- Esta vez es definitiva.
- Si eso dijiste también la última vez.
- Amanda tengo mucho que contarte, en verdad.
- ¿Que ha pasado?
- Pues que no hemos peleado.
- Como siempre, eso no es nuevo.
- Ya, también he discutido con mi padre, es que me han llamado de un trabajo.
- ¡Que bien! Y claro Hugo no se lo ha tomado bien.
- Evidentemente no, siempre se cree que todo gira en torno a él.
- Tía, el no es malo lo que pasa que es tan posesivo y agobiante a veces, que sinceramente no se como tienes la paciencia para aguantarlo.
- Ya, pero eso no es todo.
- ¿Que ha pasado más?
- He conocido a alguien.
- ¿Cómo? ¿Qué me dices? ¿Cómo ha ocurrido algo así? Si tu no sales de tu casa.
- Precisamente por eso... Estaba aburrida y me descargue el Apalabrados y comencé ha hablar con un chico.
- ¡Estás loca! ¿Cómo puedes hablar con alguien que no conoces de nada?
-  Y lo peor no es eso...
-¿A no?
- Creo que estoy enamorada de él.
-  ¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉ?
- ¡Shhh!  Baja la voz que nos pueden oír tus padres.

En ese momento Amanda se desplomó sobre la silla de su escritorio, apoyo el codo sobre el escritorio y se echo la mano a la cabeza.

- ¿Cómo es posible? Definitivamente te has vuelto loca.
- Que no, déjame que te explique...

Y Susan comenzó a contarle toda la breve e intensa historia que había tenido en estos días, mientras veía como la boca d Amanda se iba abriendo cada vez más, por la incredulidad.


2 comentarios:

  1. Ey!!! Qué relato más chulo!! Lo cierto es que es el único que he mirado detenidamente. He visto que hay más, y los iré leyendo poco a poco. Te invito a que te unas en septiembre al reto dominical de relatos cortos de 150 palabras. Un carnaval de blogs iniciativa de Marta, del blog Diario de algo especial. En mi blog puedes encontrar algunos de ellos.

    Nos leemos, un abrazo!

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  2. Muchas gracias la verdad es que es un alivio que a alguien le guste :) así el esfuerzo merece la pena :D

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